Muchas de las seguidoras de María Pombo se sienten identificadas con su relación con Pablo Castellano, especialmente desde que habló abiertamente de que iban a terapia de pareja. Con el paso de los años -y atravesando diferentes etapas vitales como la maternidad-, la influencer y el empresario siguen siendo la prueba de que hacen un gran equipo ante las adversidades que se siguen encontrando.
De hecho, uno de los retos que se han comentado últimamente ha sido el que atravesaron en torno a la figura de Laura Matamoros. Quien fue pareja de Pablo por unos meses, habló de ello hace unas semanas en el podcast Ac2ality. Lo que además recalcó es que aquel romance del pasado afectó a su relación con la influencer, hasta el punto de que reveló que la protagonista del documental Pombo llegó a criticarla.
Aunque con el tiempo, compartiendo más momentos juntas que les permitieron conocerse más, la amistad se abrió paso. Una cercanía que evolucionó hasta el punto de que Laura fue una de las invitadas a la boda de María y Pablo. Y es en este proceso, de transición de la inseguridad de María a la confianza, donde también se aprecia la seguridad que siente en su relación con Pablo.
Hablar mal de una pareja anterior es una válvula de escape habitual si se experimentan celos o miedo a no ser suficiente. Pero abordar el tema con sinceridad, recibiendo la validación de las emociones por parte de la otra persona y acompañarlo de la seguridad en la relación son algunas de las claves para enfrentar conflictos del estilo. Con ello, la tercera persona deja de percibirse como una amenaza y se convierte en alguien neutral, parte del pasado que lleva a que la relación presente exista.
Sin embargo, lo que ha sucedido en su caso es que, más que alguien neutral, ha sido un añadido muy positivo a sus vidas. Con amistades en común y la creciente complicidad entre ellas, surgió una amistad genuina cuyo evento canónico fue la boda de María y Pablo. Que pudieran compartir un evento tan importante, como la celebración de su amor, fue la prueba de la madurez emocional y el cierre sano de la historia.
Qué es lo que ha hecho que María y Pablo sean una de las parejas más estables entre las influencers de nuestro país, es algo que pueden llegar a entender quienes han seguido su historia desde el principio. Tenemos que remontarnos a 2015 para descubrir el comienzo de la pareja, cuyos caminos se cruzaron en pleno Master de Tenis. Un momento en el que no congeniaron especialmente al estar saliendo con otras personas.
Sin embargo, las turbulencias que atravesaban Álvaro Morata y María empezaron a hacer tambalear la relación. De hecho, en una de esas rupturas, Pablo le propuso a la influencer encontrarse en Cantabria, donde solían acudir a veranear. Y, por mucho que a su vuelta a Madrid volvió a intentarlo con el futbolista, admitió a Bertín Osborne en Mi casa es la tuya, que desde ese viaje no salía de su cabeza.
Así que el giro de guion fue que, tras la ruptura con Álvaro Morata, el empresario y María se volvieron inseparables. Una relación que solo se fortaleció con el tiempo conduciendo a que en 2018 se prometieran. En junio de 2019 se dieron el «Sí, quiero» en su querida Cantabria y pronto dejaron de ser solo los dos. Su hijo Martín nació en diciembre de 2020, Vega en junio de 2023 y Mariana, quien les convirtió en familia numerosa, en enero de 2026.
Si es interesante el recorrido de la pareja es porque refleja esa madurez que se construye paso a paso. No evitando sentir celos, sino atravesándolos juntos y convirtiendo la inseguridad en confianza y los conflictos en amistades. Porque la verdadera clave de su evolución (incluyendo la relación con Laura Matamoros), ha sido saber integrar su pasado haciendo de las fuentes de tensión contribuciones a la estabilidad, la seguridad y el respeto mutuo.
De los celos del principio a invitar a la ex de su pareja a su boda, así se ha fortalecido su vínculo con el tiempo
Muchas de las seguidoras de María Pombo se sienten identificadas con su relación con Pablo Castellano, especialmente desde que habló abiertamente de que iban a terapia de pareja. Con el paso de los años -y atravesando diferentes etapas vitales como la maternidad-, la influencer y el empresario siguen siendo la prueba de que hacen un gran equipo ante las adversidades que se siguen encontrando.. De hecho, uno de los retos que se han comentado últimamente ha sido el que atravesaron en torno a la figura de Laura Matamoros. Quien fue pareja de Pablo por unos meses, habló de ello hace unas semanas en el podcast Ac2ality. Lo que además recalcó es que aquel romance del pasado afectó a su relación con la influencer, hasta el punto de que reveló que la protagonista del documental Pombo llegó a criticarla.. Aunque con el tiempo, compartiendo más momentos juntas que les permitieron conocerse más, la amistad se abrió paso. Una cercanía que evolucionó hasta el punto de que Laura fue una de las invitadas a la boda de María y Pablo. Y es en este proceso, de transición de la inseguridad de María a la confianza, donde también se aprecia la seguridad que siente en su relación con Pablo.. Hablar mal de una pareja anterior es una válvula de escape habitual si se experimentan celos o miedo a no ser suficiente. Pero abordar el tema con sinceridad, recibiendo la validación de las emociones por parte de la otra persona y acompañarlo de la seguridad en la relación son algunas de las claves para enfrentar conflictos del estilo. Con ello, la tercera persona deja de percibirse como una amenaza y se convierte en alguien neutral, parte del pasado que lleva a que la relación presente exista.. Sin embargo, lo que ha sucedido en su caso es que, más que alguien neutral, ha sido un añadido muy positivo a sus vidas. Con amistades en común y la creciente complicidad entre ellas, surgió una amistad genuina cuyo evento canónico fue la boda de María y Pablo. Que pudieran compartir un evento tan importante, como la celebración de su amor, fue la prueba de la madurez emocional y el cierre sano de la historia.. ¿Cómo se conocieron María y Pablo?. Qué es lo que ha hecho que María y Pablo sean una de las parejas más estables entre las influencers de nuestro país, es algo que pueden llegar a entender quienes han seguido su historia desde el principio. Tenemos que remontarnos a 2015 para descubrir el comienzo de la pareja, cuyos caminos se cruzaron en pleno Master de Tenis. Un momento en el que no congeniaron especialmente al estar saliendo con otras personas.. Sin embargo, las turbulencias que atravesaban Álvaro Morata y María empezaron a hacer tambalear la relación. De hecho, en una de esas rupturas, Pablo le propuso a la influencer encontrarse en Cantabria, donde solían acudir a veranear. Y, por mucho que a su vuelta a Madrid volvió a intentarlo con el futbolista, admitió a Bertín Osborne en Mi casa es la tuya, que desde ese viaje no salía de su cabeza.. Así que el giro de guion fue que, tras la ruptura con Álvaro Morata, el empresario y María se volvieron inseparables. Una relación que solo se fortaleció con el tiempo conduciendo a que en 2018 se prometieran. En junio de 2019 se dieron el «Sí, quiero» en su querida Cantabria y pronto dejaron de ser solo los dos. Su hijo Martín nació en diciembre de 2020, Vega en junio de 2023 y Mariana, quien les convirtió en familia numerosa, en enero de 2026.. Si es interesante el recorrido de la pareja es porque refleja esa madurez que se construye paso a paso. No evitando sentir celos, sino atravesándolos juntos y convirtiendo la inseguridad en confianza y los conflictos en amistades. Porque la verdadera clave de su evolución (incluyendo la relación con Laura Matamoros), ha sido saber integrar su pasado haciendo de las fuentes de tensión contribuciones a la estabilidad, la seguridad y el respeto mutuo.
