Visitar un jardín japonés, vivir la ceremonia del té, dormir en un ryokan, dormir en un monasterio, visitar uno de sus templos y santuarios, disfrutar en un onsen, hacer senderismo por uno de sus parques nacionales y practicar un baño de bosque, vivir la cultura zen japonesa, y cómo no, disfrutar de su gastronomía. Viajamos a Japón con el objetivo de vivir su esencia, aquellas experiencias que nos llevaremos de recuerdo para siempre. En este artículo vas a encontrar ocho de las que puedes encontrar en uno de los viajes al país que planea EL PAÍS Viajes para el próximo año 2027. La esencia de Japón II se llevará a cabo el 3 de mayo y tendrá una duración de 14 días. Patricia Paulo, coach y experta en Japón, será la guía que acompañe a los viajeros en esta aventura, en la que ya puedes apuntarte.. Los jardines de un ryokan en Hokone.Robert Harding (Alamy Stock Photo). Dormir en un ‘ryokan’. En Japón hay hoteles magníficos, pero siempre hay que incluir en un viaje al país un alojamiento tradicional. En este caso, hablamos de dormir en un ryokan, las típicas posadas japonesas que ofrecen a los huéspedes una hospitalidad que seguro no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. En sus habitaciones, se encuentran los tatamis con futones para dormir, además, suelen incluir aguas termales públicas y privadas en sus instalaciones.. Ubicación: Con EL PAÍS Viajes, esta experiencia se vivirá en la ciudad de Hakone, conocida por sus balnearios y aguas termales. Es perfecta para realizar una excursión de un par de días desde Tokio, y, además, se encuentra cerca del Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu.. Un baño relajante en un onsen.Frederic Soreau (Alamy Stock Photo). Darse un baño en un ‘onsen’. Si hay una experiencia que nos encanta de Japón es la de bañarnos en uno de sus clásicos onsen, los baños termales japoneses. Estos baños, calentados por energía geotérmica, se encuentran en todo Japón y son una forma muy natural de relajarse. Aunque cada región posee una calidad de agua distinta, las aguas de los onsen tienen muchos beneficios, sobre todo por sus minerales. Ayudan a calmar el dolor, relajar la musculatura, aliviar el estrés, estimular la circulación y mejorar el estado de la piel, entre muchos otros. Además, suelen estar ubicados entre jardines, con vistas a la montaña o en enclaves que los envuelven de paz. Lo que hay que tener claro es que en estos baños termales existen unos códigos de conducta que hay que respetar: nada de ruidos, ni tatuajes a la vista, se disfrutan desnudos y hay que ducharse bien antes de entrar.. Ubicación: Con EL PAÍS Viajes esta experiencia se vivirá en la pequeña ciudad de Nikko, acomodada en las montañas de la prefectura de Tochigi, en la región de Kanto. La abundancia de santuarios, recintos sagrados y onsen hacen que esta localidad sea un centro religioso y lugar de descanso. Se completará con la visita al santuario Toshogu de Nikko, uno de los más importantes del conjunto de templos y santuarios nombrados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, así como el templo Rinnoji.. La ceremonia del té en Japón.Mint Images Limited (Alamy Stock Photo). Participar en una ceremonia del té. Se habla mucho de la ceremonia del té en Japón, y aunque en la mayoría de las grandes ciudades se está perdiendo esta tradición, sigue existiendo en muchas zonas rurales. Servir el té es todo un arte, y se suele realizar en reuniones informales. Llamado chanoyu o sadō, este ritual se prepara con té verde matcha en polvo (otemae), y está considerado como una de las tres artes clásicas del refinamiento japonés. Junto con el kōdō (el arte de apreciar el incienso) y el kadō (el arte de los arreglos florales), sus orígenes se remontan al budismo zen. Primero se realizaba en los monasterios, después se extendió hasta las élites para, finalmente, extenderse como costumbre social. En definitiva, es un ritual donde predomina armonía, respeto, pureza y tranquilidad.. Ubicación: Será en Uji donde los viajeros experimenten una auténtica ceremonia del té. Después visitarán el templo Byōdō-in, ejemplo maravilloso de la arquitectura del budismo de la Tierra Pura con un milenio de historia y que alberga el impresionante Phoenix Hall. La jornada terminará en el distrito de Higashiyama, con la visita al Kiyomizu-dera, conocido como el Templo del Agua, y tiempo libre para perderse en la calle Matsubara-dori.. Los jardines del Templo del Dragón Celestial, Tenryu-ji.Petr Svarc (Alamy Stock Photo). Visitar un jardín japonés. ¿Qué tienen de especial los jardines japoneses? Mucho. Para empezar, en el país hay jardines con miles de años de historia, y se dice que cuantos más visitas, más ganas tienes de descubrirlos. Los japoneses han perfeccionado durante años técnicas para que sus jardines sean considerados los más bellos y cuidados del mundo (así que ojo con dejar algo de basura en ellos). El agua siempre es un elemento fundamental en todos ellos, ya sea en una fuente, en un lago, en un estanque o en una cascada. Hay algunos secos, donde las piedras son las protagonistas y suelen tener vegetación autóctona que ayuda a vivir intensamente las estaciones, especialmente durante el otoño, con el momiji, y en primavera, cuando llega el hanami.. Ubicación: Hay muchos jardines en Japón y, durante el itinerario de EL PAÍS Viajes, se conocerán bastantes. Destacamos, por ejemplo, los jardines del. castillo de Osaka, una belleza digna de admirar; también los preciosos jardines del templo Hasedera, en donde se encuentra una imponente imagen de Kannon; el Bosque de Bambú de Arashiyama; y los jardines del templo Tenryu-ji, también conocido como el Templo del Dragón Celestial.. Caligrafía japonesa.Robert Nicol (Alamy Stock Photo). Aprender caligrafía japonesa. Junto con la cerámica y la artesanía, el shodō es otra de las tradiciones más curiosas de Japón. La caligrafía japonesa se practica con pincel y tinta, y no solo se trata de escribir, también tiene mucho en cuenta la postura corporal. Además de ser una actividad artística es una práctica de meditación en movimiento, una forma de conectar con la filosofía zen en la belleza de lo simple, una puerta de entrada a la esencia de la cultura nipona donde la estética y la espiritualidad se conjugan con el respeto por la armonía y el ejercicio de la disciplina.. Ubicación: En Tokio se vivirá la experiencia del shodō (caligrafía tradicional japonesa), y se aprenderán algunos de los conceptos fundamentales del zen.. El templo budista Kōtoku-in con la majestuosa figura del Daibutsu, la segunda estatua más grande de Buda en Japón.Mallory Brickerd (Alamy Stock Photo). Visitar un templo sagrado (o muchos). Los templos son lugares muy venerados en Japón y representan la esencia del país. La espiritualidad es una parte fundamental para entender cómo funciona el país y su cultura; la convivencia de sus religiones es básica. De hecho, se dice que el 80% de la población practica el budismo y el 80%, el sintoísmo. Visitar los templos con la ayuda de un profesional y experto, sin duda, es fundamental para entenderlos bien.. Los templos de Japón son lugares sagrados donde se respira paz y tranquilidad, por tanto, hay que mostrar siempre respeto en ellos. En ocasiones, hay que purificarse las manos antes de entrar y descalzarse, y una vez dentro, se puede encender un incienso y hacer una oración.. Ubicación: Con EL PAÍS Viajes se visitarán muchos templos milenarios, algunos de los más importantes son el Tōdai-ji y su Gran Buda, que también sirve como cuartel de la escuela Kegon del budismo, siendo la construcción de madera más grande del mundo; el templo budista Kōtoku-in, donde se encuentra la majestuosa figura del Daibutsu, la segunda estatua más grande de Buda en Japón, pero sin lugar a duda la más hermosa; el templo Kongobuji y la pagoda Konpon Daito; y el famoso Pabellón Dorado, el Kinkaku-ji, originalmente una villa de descanso, luego transformado en un templo zen.. Entrada en el Koyasan Onsen Fukuchi-in.SG Chumakov (Alamy Stock Photo). Dormir en un monasterio budista. ¿Quieres vivir una auténtica experiencia zen? En Japón hay monasterios donde te permiten el alojamiento. Antiguamente, los monjes budistas caminaban durante días y se alojaban en los shukubo, que es el nombre por el que se los conoce. Se calcula que hay más de cincuenta repartidos por todo Japón. El monte Koya (Koyasan) es el centro espiritual más importante del budismo Shingon y un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Generalmente, en estos monasterios se ofrece la cena y el desayuno.. Ubicación: En Koyasan, los viajeros de EL PAÍS Viajes vivirán la experiencia de dormir en un monasterio budista, además de degustar una cena tradicional preparada por los monjes.. El Santuario de Meiji, en Japón.Keitma (Alamy Stock Photo). Caminar hasta un santuario. Tanto los templos como los santuarios son una visita indispensable en un viaje a Japón. Es importante recordar que los templos que encontrarás en Japón solo son budistas, mientras que los santuarios son sintoístas. A la mayoría de los santuarios se puede llegar previamente a través de un paseo o caminata, de hecho, hay senderos por todo el país. Uno de los más famosos es el Kumano Kodo, un recorrido sagrado a menudo conocido como el Camino de Santiago japonés.. Ubicación: Con EL PAÍS Viajes se visitarán el Santuario de Meiji, santuario sintoísta dedicado a los espíritus del emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken. Está situado en un bosque que cubre un área de 700.000 metros cuadrados con cerca de 120.000 árboles de 365 especies diferentes. Aquí tendrán la oportunidad única de recibir un servicio privado de bendición sintoísta para el grupo. También se visitará el Santuario Toshogu, uno de los más importantes del conjunto de templos y santuarios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Así como el Santuario de Ise, el más importante de Japón, dedicado a la diosa solar Amaterasu, así como el Santuario Kasuga o el Santuario Sumiyoshi Taisha.. *Si quieres más información sobre este y otros viajes similares, consulta la web de EL PAÍS Viajes.. También puedes suscribirte aquí a la newsletter de EL PAÍS Viajes para recibir nuevas propuestas e inspiración viajera.

Visitar un jardín japonés, vivir la ceremonia del té, dormir en un ryokan, dormir en un monasterio, visitar uno de sus templos y santuarios, disfrutar en un onsen, hacer senderismo por uno de sus parques nacionales y practicar un baño de bosque, vivir la cultura zen japonesa, y cómo no, disfrutar de su gastronomía. Viajamos a Japón con el objetivo de vivir su esencia, aquellas experiencias que nos llevaremos de recuerdo para siempre. En este artículo vas a encontrar ocho de las que puedes encontrar en uno de los viajes al país que planea EL PAÍS Viajes para el próximo año 2027. La esencia de Japón II se llevará a cabo el 3 de mayo y tendrá una duración de 14 días. Patricia Paulo, coach y experta en Japón, será la guía que acompañe a los viajeros en esta aventura, en la que ya puedes apuntarte.






