Cada vez que la Real Academia Española de la Lengua (RAE) actualiza el diccionario no solo añade definiciones, sino que también deja constancia de cómo nos expresamos los ciudadanos.. Que entren en la publicación académica palabras como milenial, loguearse, turismofobia o bocachancla significa que la institución acepta que esas formas ya no son pasajeras, que están en la boca de millones de hablantes y que merecen un lugar en la obra de referencia. Para las generaciones más jóvenes, ver sus palabras en el Diccionario de la lengua española es una forma de reconocimiento, un puente entre la norma y lo que realmente se dice en redes, en la calle, en el trabajo o en el instituto y universidad.. En el terreno digital destacan loguearse, adaptación del inglés log in para entrar con usuario y contraseña en una plataforma, y toda una familia de extranjerismos que la RAE da por asentados, como gif, hashtag, streaming o mailing, que llegan del inglés pero se usan a diario en español. Milenial, calcado del inglés millennial, nombra por fin a quienes nacieron entre los años ochenta y noventa, protagonistas de buena parte de la vida económica y cultural. Al mismo tiempo aparecen etiquetas sociales como turismofobia, que recoge el rechazo al turismo masivo, o crudivorismo, que describe dietas basadas en alimentos sin cocinar.. El habla coloquial también gana terreno. Bocachancla define a la persona indiscreta que habla más de la cuenta, mientras farlopa, se registra para referirse a la cocaína. Marcianada, se usa para algo raro o disparatado, y hacer un simpa, acortamiento de sin pagar, pasa al diccionario junto a su equivalente en Argentina pagadiós. La entra para la palabra brutal añade la acepción de magnífico o muy bueno y chapar suma el sentido de cerrar un local. Incluso eco, abreviatura de ecografía, entra como forma coloquial asentada en hospitales y conversaciones familiares.. También entran términos que tienden puentes entre la cultura, la ciencia y lo que hacemos cada día. Microteatro, da nombre a esas obras cortas que se representan en salas pequeñas, casi de tú a tú con el público, mientras que fotonoticia hace referencia a piezas informativas donde lo visual lleva la voz cantante. Desde la física se incorpora gravitón, la partícula teórica ligada a la gravedad que hasta hace poco solo aparecía en manuales especializados, y desde la medicina se suman términos como cuperosis o narcoléptico, que pasan de la consulta médica al lenguaje de divulgación.. La última actualización de diciembre de 2025 ha incorporado 330 novedades entre palabras, acepciones y revisiones al Diccionario de la lengua española, una cifra que demuestra hasta qué punto la RAE sigue de cerca la forma en que hablamos.
Cada vez que la Real Academia Española de la Lengua (RAE) actualiza el diccionario no solo añade definiciones, sino que también deja constancia de cómo nos expresamos los ciudadanos.. Que entren en la publicación académica palabras como milenial, loguearse, turismofobia o bocachancla significa que la institución acepta que esas formas ya no son pasajeras, que están en la boca de millones de hablantes y que merecen un lugar en la obra de referencia. Para las generaciones más jóvenes, ver sus palabras en el Diccionario de la lengua española es una forma de reconocimiento, un puente entre la norma y lo que realmente se dice en redes, en la calle, en el trabajo o en el instituto y universidad.. En el terreno digital destacan loguearse, adaptación del inglés log in para entrar con usuario y contraseña en una plataforma, y toda una familia de extranjerismos que la RAE da por asentados, como gif, hashtag, streaming o mailing, que llegan del inglés pero se usan a diario en español. Milenial, calcado del inglés millennial, nombra por fin a quienes nacieron entre los años ochenta y noventa, protagonistas de buena parte de la vida económica y cultural. Al mismo tiempo aparecen etiquetas sociales como turismofobia, que recoge el rechazo al turismo masivo, o crudivorismo, que describe dietas basadas en alimentos sin cocinar.. El habla coloquial también gana terreno. Bocachancla define a la persona indiscreta que habla más de la cuenta, mientras farlopa, se registra para referirse a la cocaína. Marcianada, se usa para algo raro o disparatado, y hacer un simpa, acortamiento de sin pagar, pasa al diccionario junto a su equivalente en Argentina pagadiós. La entra para la palabra brutal añade la acepción de magnífico o muy bueno y chapar suma el sentido de cerrar un local. Incluso eco, abreviatura de ecografía, entra como forma coloquial asentada en hospitales y conversaciones familiares.. También entran términos que tienden puentes entre la cultura, la ciencia y lo que hacemos cada día. Microteatro, da nombre a esas obras cortas que se representan en salas pequeñas, casi de tú a tú con el público, mientras que fotonoticia hace referencia a piezas informativas donde lo visual lleva la voz cantante. Desde la física se incorpora gravitón, la partícula teórica ligada a la gravedad que hasta hace poco solo aparecía en manuales especializados, y desde la medicina se suman términos como cuperosis o narcoléptico, que pasan de la consulta médica al lenguaje de divulgación.. La última actualización de diciembre de 2025 ha incorporado 330 novedades entre palabras, acepciones y revisiones al Diccionario de la lengua española, una cifra que demuestra hasta qué punto la RAE sigue de cerca la forma en que hablamos.
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