Olivier Bélorgey, director general adjunto y director financiero de Crédit Agricole Corporate & Investment Bank, acumula más de tres décadas de experiencia en banca y mercados financieros. En su carrera se ha ocupado de gestión de carteras, banca minorista, recursos humanos y dirección financiera. Para el directivo, cuando se habla de soberanía, hay que poner el foco en la financiera: “Es un elemento absolutamente clave si no queremos depender de inversores externos o de mercados financieros extranjeros para financiar la soberanía europea”, sostiene. Por ello, aboga por un mercado de capitales europeos más eficiente y menos fragmentado y por una consolidación bancaria, capaz de competir con gigantes financieros internacionales.
Pregunta. ¿Europa necesita desarrollar su mercado de capitales?
Respuesta. Lo necesitamos porque cerca del 80% de la financiación de la economía procede de los bancos, mientras que en Estados Unidos es algo inferior al 40%. Los bancos por sí solos no podrán proporcionar toda la financiación necesaria para las distintas áreas de soberanía estratégica que Europa quiere impulsar.
P. ¿Y cómo lo puede hacer?
R. La prioridad es ampliar la base de inversores a largo plazo. Europa carece de grandes fondos de pensiones, porque las pensiones se financian con los presupuestos públicos. Por eso nos faltan inversores capaces de invertir con una perspectiva de largo plazo y que pueden asumir más riesgos. Estos pueden destinar una parte mucho mayor de su capital a la renta variable, fundamental para financiar la economía. Pero para fomentar la creación de fondos de pensiones es necesario ofrecer incentivos fiscales.
P. No parece una tarea fácil.
R. Supone cierta carga para los presupuestos públicos, pero es absolutamente necesario si queremos transformar una parte del ahorro de los hogares europeos, que hoy está invertido en gran medida en activos de bajo riesgo, hacia activos de mayor nivel de riesgo.
Podemos hablar mucho del desarrollo de los mercados, pero si no existe demanda ni una base de inversores de largo plazo, no habrá combustible para impulsarlos. Y luego está la transferencia de riesgos. Si los bancos tienen limitada su capacidad para asumir demasiado riesgo debido a que gestionan los depósitos de los ahorradores, necesitamos canales que permitan transferir parte de ese riesgo.
P. ¿A qué se refiere?
R. Necesitamos mecanismos para transferir ese riesgo a un grupo más amplio de inversores. Esos mecanismos pasan por la titulización y por el desarrollo de los fondos privados.
Y hay otro aspecto, la eficiencia de los mercados. Hoy contamos con un ecosistema muy fragmentado de plataformas de negociación. Creo que existen más de 120 centros de negociación y unos 40 depositarios centrales de valores en Europa. A pesar de que el mercado europeo es mucho más pequeño que el estadounidense, allí solo hay uno. Todo esto dificulta a los inversores operar en un mercado verdaderamente líquido. Se necesita una consolidación de las infraestructuras de mercado y bancos más fuertes.
P. ¿Para competir con gigantes financieros internacionales?
R. Sí, porque los bancos europeos se han quedado pequeños en comparación con los estadounidenses, los chinos e incluso algunos japoneses. Tener un sistema bancario tan fragmentado nos impide ser más eficientes y racionalizar costes.
Durante los últimos 10 años, la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) del sistema bancario europeo ha rondado el 6,5%, mientras la estadounidense se ha situado en torno al 10,5%. La fragmentación perjudica la rentabilidad, lo que implica una menor capacidad para financiar la economía.
P. Ha habido varios intentos de consolidación a escala nacional, como la opa del BBVA sobre el Sabadell. ¿Ve la posibilidad de más fusiones transfronterizas en Europa?
R. Estoy firmemente convencido de que, además de la consolidación a escala nacional, es necesaria una consolidación transfronteriza. Necesitamos campeones europeos. Porque las operaciones dentro de cada país, por sí solas, no crearán entidades capaces de competir con los grandes bancos estadounidenses, las entidades chinas u otras grandes instituciones internacionales.
P. ¿Las fricciones políticas son el principal obstáculo?
R. La soberanía financiera se entiende bien a nivel nacional y es razonable. Históricamente, cuando estalla una crisis y un banco atraviesa dificultades, lo primero que hace es reducir riesgos y concentrarse en su actividad principal, su mercado nacional. Por lo tanto, la preocupación del Gobierno alemán respecto a una posible adquisición de Commerzbank por parte de UniCredit es legítima: en caso de crisis, ¿qué garantiza que UniCredit no reduzca su actividad en Alemania para concentrarse en Italia?
Eso podría perjudicar a la economía alemana. Es una preocupación válida. El problema es que ese razonamiento se limita al ámbito nacional y ahora necesitamos aplicar la lógica europea. Si se observa la distribución geográfica de los ingresos de UniCredit, creo que solo alrededor del 30% procede de Italia. Ya es un banco europeo.
P. ¿La regulación es un límite?
R. La regulación se ha diseñado de una manera que dificulta la consolidación. Tenemos que mantener numerosos colchones de capital para cada filial y en cada país donde operamos. La suma de todos esos genera, a nivel consolidado, una reserva de capital que no tiene una justificación económica real. Necesitamos desbloquear determinadas normas regulatorias y que los dirigentes políticos piensen más en clave europea.
P. ¿El sector bancario está sobrerregulado?
R. La normativa europea está diseñada para evitar la quiebra de cualquier banco. Pero si no se asumen riesgos, tampoco se obtienen rendimientos. En Estados Unidos, el modelo regulatorio acepta cierto nivel de riesgo y la posibilidad de que algunos bancos quiebren. ¿Y qué sucede entonces? Las autoridades suelen instar a bancos como JPMorgan, Citi o Bank of America a adquirir la entidad quebrada o parte de ella, sin afectar a los depósitos de los hogares. Mi impresión es que el sistema estadounidense es más eficiente y que Europa está excesivamente regulada.

P. ¿Crédit Agricole está apostando por la tokenización?
R. La tokenización permite liquidaciones instantáneas las 24 horas del día, los siete días de la semana, ya sea para operaciones de efectivo o para transacciones en los mercados financieros, como la compra de acciones o bonos. Estoy convencido de que transformará la industria. Tendremos que desplegar y ofrecer este tipo de servicio a todos los actores del sistema financiero.
P. Se están usando las stablecoins como activo de liquidación. ¿También transformarán la industria?
R. No es tan sencillo, porque cadamoneda estable emitida por un emisor diferente equivale, en la práctica, a una nueva forma de dinero. Pasar de una stablecoin a otra es como realizar una operación de cambio de divisas entre euros y dólares. En ocasiones, implica costes de transacción.
¿Es este el sistema más eficiente? No estoy convencido. Además, un 99% de estos activos está denominado en dólares. Necesitamos desarrollar stablecoins en euros para disponer al menos de la capacidad de operar este tipo de infraestructura de pagos sobre instrumentos denominados en euros.
P. El BCE lanzará una alternativa, el euro tokenizado.
R. Lo que Europa está desarrollando es potencialmente más avanzado que lo que están haciendo EE UU. Porque el BCE está desarrollando la capacidad de ofrecer al sistema bancario liquidación instantánea las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Al proporcionar un marco común de normas, reglas y estándares comunes, los costes de transacción podrían ser más bajos, incluso inferiores a los de las stablecoins. Si logramos desplegar eficazmente este sistema, Europa dispondrá de una ventaja competitiva en las transacciones denominadas en euros frente a las en dólares. Además, al estar respaldado por el BCE, será más seguro.
P. ¿Qué piensa del euro digital?
R. No estamos a favor. Podría generar disrupciones y perjudicar los depósitos que captan los bancos. Por tanto, podría afectar a la capacidad para financiar la economía. Además, el diseño actual no garantiza una soberanía plena, al menos en la soberanía de los datos. Tal y como está concebido, podría integrarse en la cartera digital de Apple, que tendría acceso a todos los datos de pago de los usuarios. Algo que ya ocurre actualmente. Por tanto, Estados Unidos seguiría teniendo acceso a los datos de pagos, que constituyen un activo de enorme valor.
P. ¿Prefiere otras alternativas?
R. Si se quiere abordar la soberanía de los pagos, no es necesario disponer de una cuenta corriente en la que las personas depositen dinero. Basta con disponer de una cuenta de pagos. Defendemos que en ella solo pueda mantenerse un saldo mínimo, por ejemplo un céntimo de euro, de forma que sirva únicamente para canalizar transferencias y no para depositar o almacenar dinero. Así se creará una infraestructura de pagos soberana, independiente de Visa y Mastercard. Además, nos oponemos al euro digital porque defendemos el despliegue de Wero o Bizum, iniciativas privadas que abordan ambos objetivos: la soberanía de los pagos y la soberanía de los datos.
Olivier Bélorgey, director general adjunto y director financiero de Crédit Agricole Corporate & Investment Bank, acumula más de tres décadas de experiencia en banca y mercados financieros. En su carrera se ha ocupado de gestión de carteras, banca minorista, recursos humanos y dirección financiera. Para el directivo, cuando se habla de soberanía, hay que poner el foco en la financiera: “Es un elemento absolutamente clave si no queremos depender de inversores externos o de mercados financieros extranjeros para financiar la soberanía europea”, sostiene. Por ello, aboga por un mercado de capitales europeos más eficiente y menos fragmentado y por una consolidación bancaria, capaz de competir con gigantes financieros internacionales.. Seguir leyendo
