Una pequeña villa agrícola extremeña de la comarca de La Vera, Cuacos de Yuste, se convierte cada 9 de mayo, Día de Europa, en una de las capitales de la Unión Europea cuando el rey Felipe VI entrega en la iglesia de su monasterio de san Jerónimo el Premio Europeo Carlos V. Equivalente en prestigio al Premio Carlomagno de Aquisgrán, reconoce desde 1995 a quienes han fomentado el proceso de integración europeo y sus valores culturales e históricos. Por aquí han pasado personajes de la talla de Mijaíl Gorbachov, Angela Merkel, António Guterres o Mario Draghi para recoger el galardón; o, por ser académicos de la Fundación Yuste (Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste), Mstislav Rostropóvich, Antonio López, Umberto Eco, José Saramago, Paul Preston, Václav Havel o Edgar Morin.. Dicha fundación, creada en 1992, promueve los Premios Carlos V. Está considerada Organización de Interés Cultural Europeo por contribuir con sus actividades y seminarios a la construcción europea y servir de puente con Iberoamérica, como su campus de verano que siguen alumnos de todo el mundo. También tienen lugar en el monasterio de san Jerónimo de Yuste, incomparable marco con una gran carga simbólica. Entre sus muros murió, en 1558, el último gran emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V —Carlos I en la línea sucesoria española—, “el último de los herederos de Carlo Magno y el precursor de los federalistas de la Europa de la época moderna”, como dijo, citando a Salvador de Madariaga, el entonces presidente de la Comisión Europea Jacques Delors al recoger su Premio Carlos V en 1995.. Más información. Exterior del monasterio de Yuste, donde murió Carlos V.Around the Corner / Alamy / CORDON PRESS. Empecemos pues nuestra visita a este rincón de la provincia de Cáceres en el monasterio de san Jerónimo de Yuste, Real Sitio del Patrimonio Nacional. Construido en 1402, se halla en una privilegiada zona boscosa que transmite la profunda calma que buscaba Carlos V cuando vino desde los Países Bajos para curar su gota. Lo regentó la Orden de los Jerónimos. De su interior resaltan sus impresionantes y ajardinados claustros: el gótico, del siglo XV, y el renacentista, del XVI, ornado con escudos de armas. La residencia del emperador se empezó a construir adosada al cenobio en 1556 y se acabó a principios de 1557. Muy modesta y austera, la forma un pasillo que separa la antecámara y el dormitorio del comedor y la sala de audiencias; con un mirador sobre los jardines y el estanque en el que pescaba y donde, quizá, contrajo el paludismo. Una abertura en su dormitorio le permitía seguir los oficios religiosos que se celebraban en la iglesia. Sencilla, de una sola nave con bóvedas de crucería, tiene un presbiterio elevado que domina un retablo renacentista con el escudo imperial y una copia del cuadro de Tiziano La Gloria en el que aparece Carlos V con sudario orando junto a su mujer Isabel de Portugal y su hijo Felipe II. Bajo el altar está la cripta en la que fue sepultado hasta 1574 —sus restos reposan hoy en El Escorial—.. La cama del emperador Carlos V en el monasterio de Yuste.Around the Corner / Alamy / CORDON PRESS. En la Guerra de Independencia, los franceses saquearon e incendiaron el monasterio. Su estado se agravó por el abandono provocado por la desamortización, lo que denunció Unamuno en 1908. Empezó a ser rehabilitado en 1942. Hoy viven allí unos monjes paulinos polacos, tras la salida de los Jerónimos en 2009.. Desde el monasterio se puede subir andando por un robledal a la Barrera de Yuste, desde cuyo mirador se disfruta de una impresionante panorámica. Bajamos después a Cuacos, a dos kilómetros del monasterio. En el camino nos encontramos con un sorprendente cementerio militar alemán donde reposan aviadores y marinos de la Primera Guerra Mundial (26) y de la Segunda (154). Tiene la estética de todos los cementerios militares alemanes de la Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (Comisión Alemana de Tumbas de Guerra): cruces de granito oscuro en un prado verde con los nombres, grado y fechas de nacimiento y muerte que revelan la juventud de los allí enterrados. Las tumbas se hallaban diseminadas por España y fueron reagrupadas aquí en 1983. El cementerio anima a reflexionar sobre la importancia que ha tenido la integración europea para evitar nuevas guerras en el continente. Así lo evocaron el canciller alemán Helmut Kohl y la presidenta francesa del Parlamento Europeo Simone Veil —superviviente de un campo de concentración y que perdió a su familia en el Holocausto— al recoger sus respectivos premios Carlos V en 2006 y en 2008.. El cementerio militar alemán en Cuacos de Yuste.Cavan Images / Alamy / CORDON PRESS. Cuacos, situado en la falda de la sierra de Tormantos y el cerro de san Salvador, es Conjunto Histórico —uno de los cinco de La Vera—. Sus callejuelas y plazas están llenas de casas solariegas típicamente veratas, con fachadas de adobe y entramados de madera, en las que se alojó el séquito del emperador. Como las que rodean con sus balconadas y soportales el anfiteatro que ocupa el centro de la ovalada plaza Don Juan de Austria, nombre que recibe porque aquí se halla la Casa de Jeromín que habitó de niño el futuro héroe de Lepanto, hijo ilegítimo de Carlos V. Jeromín tuvo un altercado con los niños del pueblo que lo apedrearon sin saber de quién se trataba —él tampoco sabía que Carlos V era su padre—. Los niños y sus progenitores fueron perdonados por el emperador, por lo que la gente de Cuacos es conocida como “Los perdonaos”. Este episodio, como otros en los que los lugareños distrajeron alguna vaca y truchas del emperador, alimentó una leyenda negra, recogida por viajeros extranjeros, que llevó a Pedro Antonio de Alarcón a no entrar en Cuacos cuando visitó el monasterio en 1873, como cuenta en su libro Viajes por España.. En la plaza Don Juan de Austria también se halla una de las emblemáticas fuentes de Cuacos, bajo un peñasco y una higuera que le da nombre. Bajando por la calle de Entrefuentes se llega a otra fuente, la de la plaza de España, la más grande de La Vera. Centro neurálgico de Cuacos, está en parte porticada con alguna columna de piedra del monasterio. En sus inmediaciones se halla la casa del escribano Rafael Castaño, del siglo XVI, con escudo de armas sobre su puerta de arco de medio punto y bajo una bonita ventana bífora.. La plaza de Don Juan de Austri, en Cuacos.DCarreno ( Alamy / CORDON PRESS ). Cerca de la coqueta plaza de la Fuente de los Chorros, del siglo XV, donde se hallaba la judería, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Su contundente torre vigía del siglo XIII denota que su origen fue defensivo. Su atractiva portada gótica isabelina lleva a su sobrio interior románico. Alberga un órgano barroco construido en Amberes, procedente del monasterio, y la pequeña talla del venerado san Gil, objeto de un viejo litigio con la vecina Aldeanueva. Se encontraba en una ermita que hubo en los lindes de ambas localidades, en unos terrenos con restos romanos y visigóticos; el conflicto se resolvió quedándose los de Aldeanueva con las tierras y los de Cuacos con la imagen del santo.. Un lugar imprescindible de visitar en los alrededores son las Ollas, un paraje natural con mirador que ofrece la garganta de los Cascarones. Toda la zona, que llega a Aldeanueva y Jarandilla, goza de marmitas de gigante o piscinas naturales excavadas por el agua en la roca, gargantas de formas caprichosas y cascadas rodeadas de bosques, donde relajarse con el rumor de sus gélidas aguas camino del río Tiétar o darse un baño para combatir los rigores estivales, como en la parte llamada “El Bañaero”.. Las Ollas, un paraje natural tallado por la fuerza del agua durante milenios.Manoli Perez ( Alamy / CORDON PRESS ). No se puede visitar Cuacos sin pasar por Jarandilla, rodeada de verdes montañas, tierra del conquistador Gaspar de Loaysa. Mientras le construían su morada en el monasterio de san Jerónimo, Carlos V vivió entre noviembre de 1556 y febrero de 1557 en el impresionante castillo de los condes de Oropesa, actual Parador Nacional. Conserva las originales murallas, torreones y foso. Merece la pena alojarse en este castillo del siglo XV y tomarse algo en su agradable patio de armas de estilo plateresco. Pero también hay una gran oferta hotelera en toda la zona con confortables hoteles, casas rurales y campings.. El exterior del Parador de Jarandilla de la Vera.robert harding / Alamy / CORDON PRESS. Jarandilla también requiere un paseo por sus viejas callejuelas llenas de casonas y puentes medievales como el Parral. Veremos su picota con tres cabezas de dragones, símbolo de villazgo y lugar de ejecuciones, y la iglesia fortaleza de Santa María de la Torre, del siglo XII. Construida sobre un castro celta, como indica el verraco ubicado en un muro de la torre, su interior alberga una pila bautismal visigoda y una capilla renacentista del siglo XVI.. Este es un lugar idóneo para el tapeo del que ya disfrutaron Carlos V y su séquito en la desaparecida bodega de Pedro Acedo de la Berrueza. Tradición que siguen otros restaurantes donde degustar los caldos y la cocina extremeña, como en un clásico de curioso nombre, Puta Parió, que fue morada del mayordomo del emperador. Hablando de restauración, el pimentón de La Vera es un condimento básico de la gastronomía local, de sus sopas de patata y tomate, caldereta y cuchifrito de cabrito y cochinillo, patatas revolconas, setas, migas veratas, quesos y embutidos. Fueron los monjes de San Jerónimo los que empezaron a desecarlo. También salieron del monasterio otros platos típicos, como el bacalao estilo monacal (con huevo duro, espinacas y patatas), los huevos de vigilia y la trucha en salsa de almendras.. Una terraza donde se está secando pimentón de la Vera en Cuacos de Yuste.geogphotos / Alamy / CORDON PRESS. Otro lugar destacable cerca de Cuacos es la localidad de Garganta la Olla. Además de su iglesia de San Lorenzo con su torre renacentista, encontraremos notables casonas de los siglos XVI y XVII: la del Museo de la Inquisición, donde operó el Santo Oficio durante 228 años; la Casa de las Muñecas, pintada de azul añil y con una mujer esculpida en el arco de granito de la puerta, que sirvió de prostíbulo al séquito imperial; y la de Isabel de Carvajal, la Serrana de La Vera, cuya leyenda inspiró, entre otros, a Lope de Vega, según la cual vengó una desdicha amorosa asesinando hombres después de seducirlos.. La Casa de las Muñecas (el edificio azul), en la localidad de Garganta la Olla. DCarreno ( Alamy / CORDON PRESS ). Planes para senderistas. Toda la zona es ideal para los amantes del senderismo. Se puede hacer la Ruta del Emperador, los 10 kilómetros que siguió desde Jarandilla al monasterio de san Jerónimo porteado en silla de manos o a hombros de los lugareños a causa de la gota. Pasa por Aldeanueva de La Vera, donde se puede contemplar la iglesia de San Pedro y la Fuente de los Ocho Caños, cuyos vecinos llevan con orgullo el nombre de “pencones” que les dio el emperador porque solo le cobraron un penco de vino por llevarle a hombros. El último tramo, desde Cuacos al monasterio, arranca en el monumental conjunto escultórico del mexicano Carlos Terrés dedicado a Carlos V. Es una larga pendiente boscosa conocida como la “ruta del colesterol” porque es habitual cruzarse en ella con personas de cierta edad. La Ruta del Emperador se puede hacer a pie, en bici o a caballo. Es típico andarla en torno al 3 de febrero, cuando se recrea el traslado de 1557 del emperador; toda una fiesta con actuaciones teatrales y musicales.. Memorial de Carlos V en una ruta senderista por Cuacos de Yuste.geogphotos / Alamy / CORDON PRESS. Para senderistas más curtidos, la Ruta de Carlos V, que empieza en Tornavacas, en la cabecera del valle del Jerte, son unos 25 kilómetros. Pasa por robledales y castañares, por los collados de las Losas y de la Encinilla y el Puerto de las Yeguas, por gargantas como la de Serrá, ermitas como la del Cristo del Humilladero y puentes como el de Carlos V.. Estas dos no son las únicas rutas. Se puede hacer senderismo en toda la sierra de Tormantos y en el cerro de San Salvador, donde se halla la ermita homónima en la que, según la leyenda, fueron degollados por los sarracenos varios clérigos y caballeros durante la Reconquista.. En resumen, Cuacos, Jarandilla y sus aledaños son una zona de La Vera en la que impregnarse de historia y espíritu europeísta, pero también donde disfrutar de la calma y el aire puro de sus magníficos paisajes de frondosos bosques que cubren las laderas montañosas y gargantas profundas esculpidas en la roca por el agua, de sus pueblos con encanto y de una sabrosa gastronomía. Por algo vino a estas tierras Carlos V, no a morir, sino a vivir.
Una pequeña villa agrícola extremeña de la comarca de La Vera, Cuacos de Yuste, se convierte cada 9 de mayo, Día de Europa, en una de las capitales de la Unión Europea cuando el rey Felipe VI entrega en la iglesia de su monasterio de san Jerónimo el Premio Europeo Carlos V. Equivalente en prestigio al Premio Carlomagno de Aquisgrán, reconoce desde 1995 a quienes han fomentado el proceso de integración europeo y sus valores culturales e históricos. Por aquí han pasado personajes de la talla de Mijaíl Gorbachov, Angela Merkel, António Guterres o Mario Draghi para recoger el galardón; o, por ser académicos de la Fundación Yuste (Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste), Mstislav Rostropóvich, Antonio López, Umberto Eco, José Saramago, Paul Preston, Václav Havel o Edgar Morin.
