Brad Gobright deseaba ser tan bueno y especial como Alex Honnold, pero sacudiéndose su inmensa fama, su exposición mediática y su vida de estrella a su pesar. Pese a su perfil bajo, su vida nómada, su pequeño coche por todo hogar, en Estados Unidos Gobright portaba ya la pesada etiqueta de “nuevo rey de la escalada en solo integral”, un apellido fresco que añadir a la respetada tradición de escaladores que prescindieron de la cuerda: Bachar, Croft, Osman, Potter… Corría el año 2019 y, entonces, lo inesperado se hizo real: Gobright perdió la vida en un estúpido accidente mientras rapelaba en simultáneo con un compañero sin nudo al final de la cuerda, sin percatarse que ésta se acababa.. Seguir leyendo
Brad Gobright deseaba ser tan bueno y especial como Alex Honnold, pero sacudiéndose su inmensa fama, su exposición mediática y su vida de estrella a su pesar. Pese a su perfil bajo, su vida nómada, su pequeño coche por todo hogar, en Estados Unidos Gobright portaba ya la pesada etiqueta de “nuevo rey de la escalada en solo integral”, un apellido fresco que añadir a la respetada tradición de escaladores que prescindieron de la cuerda: Bachar, Croft, Osman, Potter… Corría el año 2019 y, entonces, lo inesperado se hizo real: Gobright perdió la vida en un estúpido accidente mientras rapelaba en simultáneo con un compañero sin nudo al final de la cuerda, sin percatarse que ésta se acababa.. Siete años después, Gobright vuelve a dar que hablar gracias a un viejo vídeo recuperado por su autor y colgado en Youtube. No está claro por qué, el cámara y escalador Cedar Wright, uno de los amigos íntimos de Alex Honnold, ha decidido ahora compartir un documento tan inclasificable, potente y desasosegante. Curiosamente, Wright es el autor de un corto soberbio que recoge el ascenso sin cuerda de la vía Sendero Luminoso, en Potrero Chico (México) a cargo de Honnold. Fue rapelando dicha ruta donde falleció Gobright.. El vídeo ahora recuperado y publicado sin editar recoge uno de los momentos que colocaron a Gobright en el centro de la escena estadounidense de la escalada: en 2015 escaló en solo integral la vía Hairstyles and Attitudes, de un solo largo de 40 metros, pero de una dificultad más que notable de 7 c/c+. Dicha ruta exige movimientos sobre agarres de media falange, cruces, y destaca por su elevada dificultad técnica y ciertos pasos aleatorios donde un simple resbalón asegura la caída.. El vídeo recoge, simplemente, una lucha silenciosa pero escalofriante por sobrevivir. Abajo, se puede ver una carretera, coches aparcados, escaladores de camino a la pared, con sus cuerdas y sus mochilas, ajenos a uno de esos momentos que hacen que el gesto de escalar llegue a ser algo animal. Las imágenes recogen un paso en el que se aprecia perfectamente la complejidad de un movimiento, su carácter aleatorio, el todo o la nada: Gobright ejecuta un paso en el que su mano derecha busca reunirse con la izquierda, buscando un agarre que parece demasiado alejado y al que nunca llegará. El movimiento, estático, parece ejecutado a cámara lenta y casi se puede intuir que la mano izquierda no soportará tanta tensión, tampoco su abdomen, que su cuerpo se abrirá alejándose de la pared provocando el fallo de la mano asida a la roca. La imagen transmite el miedo que experimentó el cámara. También hay un momento cenital en el que la mano izquierda tiembla en su recorrido hasta alcanzar una presa pinzada. Un horror verse en dicha situación.. Pero Gobright sobrevivió. Y empezó a ser conocido. La revista Outside le entrevistó poco después preguntándose por las motivaciones del escalador. Su ejercicio no fue improvisado, ni caprichoso. La dificultad de una vía de escalada palidece cuando uno conoce sus pasos, aprende a ejecutar sus movimientos, conoce el tamaño de los agarres, sabe dónde colocar los pies, cuándo apretar y cuándo tratar de reposar. Gobright trabajó la ruta al menos 50 veces, según admitió, hasta aprenderse cada resquicio, optimizar cada gesto y convencerse que podría escalarla sin la protección de la cuerda. Faltaba saber por qué deseaba hacerlo. No se trataba solo de escalar, sino de ganar toneladas de confianza en sí mismo al hacerlo: “Quiero poner a prueba mi mente y saber que tengo la seguridad, la confianza y la fuerza necesaria para hacerlo. Se necesita una confianza absoluta”.. Gobright descubrió que la técnica y la fuerza no le servirían de nada cuando se plantó a pie de vie dispuesto a enfrentarse al reto y descubrió que le daba miedo. Mucho miedo. Pese a llevar un año practicando, había perdido la confianza. Dos semanas de instrospección después fue capaz de creer que, efectivamente, era capaz de asumir el reto con garantías. Así que llamó a Cedar Wright y le advirtió que si deseaba filmarle, sería ese día o jamás. Wright llegó puntual.. Gobright compartió en sus redes una foto en la que se le ve ejecutando el paso clave. Calificó el momento como el “más intenso” de su existencia y se juró que jamás volvería a colocarse en una posición de compromiso e incertidumbre tan aberrante.. Su carrera explotó enseguida firmando enormes actuaciones en Yosemite, el teatro de los grandes escaladores. Batió récords de velocidad, y en junio de 2019 firmó, mano a mano con Honnold, el segundo ascenso en libre de la ruta El Niño al Capitán. Cinco meses después, siendo ya una estrella, desapareció. Escalar no tiene nada que ver con hacerlo sin cuerda. Pero en la cultura de Estados Unidos existe un profundo respeto hacia aquellos que, en ocasiones, prescinden de una red que les salve de un error. Cedar Wright recuerda que grabar a su amigo en Hairstyles and attitudes fue la experiencia “más impresionante y aterradora” de su carrera. Compartir las imágenes es su homenaje. Uno en el que se confunden belleza y desasosiego.
