No todos los criminales encajan en el perfil del sospechoso número uno. Paradójicamente, algunos llevan placa, credenciales de seguridad y trabajan para una de las agencias policiales más poderosas del mundo. La historia de Patrick Steven Yaroch, agente del FBI, es uno de esos casos en los que la realidad supera a la ficción: durante años, se dedicó a perseguir amenazas contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero acabó perdiendo el control, según su declaración ante el tribunal federal del distrito este de Virginia. Consumido por la culpa, se entregó a las autoridades a finales de julio después de haber robado alrededor de un millón de dólares en criptomonedas de las billeteras digitales extranjeras que estaban siendo investigadas por la propia agencia.
No todos los criminales encajan en el perfil del sospechoso número uno. Paradójicamente, algunos llevan placa, credenciales de seguridad y trabajan para una de las agencias policiales más poderosas del mundo. La historia de Patrick Steven Yaroch, agente del FBI, es uno de esos casos en los que la realidad supera a la ficción: durante años, se dedicó a perseguir amenazas contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero acabó perdiendo el control, según su declaración ante el tribunal federal del distrito este de Virginia. Consumido por la culpa, se entregó a las autoridades a finales de julio después de haber robado alrededor de un millón de dólares en criptomonedas de las billeteras digitales extranjeras que estaban siendo investigadas por la propia agencia.. Seguir leyendo
