El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dice ahora, más de 50 días después, que el Ejecutivo ha pedido «respuestas y acciones» a Marruecos por lo ocurrido en la frontera de Ceuta a finales de julio y ha admitido expresamente que el dispositivo marroquí de control fronterizo «falló». «En los últimos ocho años hemos desarrollado una relación muy positiva con Marruecos. Hemos pedido respuestas y acciones a Marruecos, porque está claro que su mecanismo de control fronterizo falló», ha afirmado en una entrevista concedida a la CNN desde Nueva York, una declaración que supone el primer señalamiento directo que ha hecho hasta ahora sobre la actuación de Rabat durante la crisis.. La afirmación, de hecho, supone un cambio en el relato que ha mantenido Moncloa desde que se produjo la entrada masiva. Sánchez ha evitado hasta ahora cargar directamente contra Marruecos y ha rechazado que existan pruebas para sostener que Rabat haya alentado o permitido deliberadamente la llegada de migrantes a Ceuta. De hecho, cuando ha comparecido para dar explicaciones sobre la crisis, ha insistido en que ningún servicio de inteligencia español o europeo ha aportado evidencias de una actuación organizada por las autoridades marroquíes. Ahora, sin llegar a atribuir una intencionalidad política a Rabat, sí ha reconocido de forma explícita que el mecanismo encargado de contener los cruces no ha funcionado y que España ha reclamado explicaciones y medidas a su principal socio en el control de la frontera sur.. El matiz no es menor. Durante las últimas semanas, el Ejecutivo puso el foco en la cooperación bilateral y en que Marruecos terminó reforzando su despliegue, al tiempo que evitó cuestionar públicamente su actuación durante las horas decisivas de la entrada masiva. Sánchez ha mantenido esa defensa de una relación que ha calificado de «muy positiva», pero ha introducido ahora una crítica directa al funcionamiento del dispositivo marroquí.. La cuestión territorial también ha aparecido durante la entrevista a la CNN, cadena vetada recientemente por el presidente Donald Trump. Cuando la periodista se ha referido a Ceuta como un «territorio español dentro de Marruecos», Sánchez ha corregido inmediatamente la formulación: «Son dos ciudades españolas en África», ha respondido en referencia a Ceuta y Melilla. A partir de ahí, el presidente ha ampliado el foco de sus reproches y, además de señalar el fallo marroquí, ha dirigido también sus críticas hacia los socios europeos por la respuesta que han dado a España durante la crisis.. Sánchez ha denunciado la «falta de solidaridad» de varios gobiernos europeos con Ceuta y ha defendido que España debe recibir más respaldo y «fraternidad» de sus socios comunitarios ante una presión migratoria que, a su juicio, no puede considerarse únicamente un problema español. El reproche enlaza con las críticas que ya ha dirigido durante el verano contra algunos países de la UE por endurecer sus posiciones después de la entrada masiva, en lugar de cerrar filas con España.
Señala por primera vez a Rabat, al tiempo que denuncia la “falta de solidaridad” de varios gobiernos europeos con Ceuta y reclama más apoyo de la UE ante la presión migratoria.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dice ahora, más de 50 días después, que el Ejecutivo ha pedido «respuestas y acciones» a Marruecos por lo ocurrido en la frontera de Ceuta a finales de julio y ha admitido expresamente que el dispositivo marroquí de control fronterizo «falló». «En los últimos ocho años hemos desarrollado una relación muy positiva con Marruecos. Hemos pedido respuestas y acciones a Marruecos, porque está claro que su mecanismo de control fronterizo falló», ha afirmado en una entrevista concedida a la CNN desde Nueva York, una declaración que supone el primer señalamiento directo que ha hecho hasta ahora sobre la actuación de Rabat durante la crisis.. La afirmación, de hecho, supone un cambio en el relato que ha mantenido Moncloa desde que se produjo la entrada masiva. Sánchez ha evitado hasta ahora cargar directamente contra Marruecos y ha rechazado que existan pruebas para sostener que Rabat haya alentado o permitido deliberadamente la llegada de migrantes a Ceuta. De hecho, cuando ha comparecido para dar explicaciones sobre la crisis, ha insistido en que ningún servicio de inteligencia español o europeo ha aportado evidencias de una actuación organizada por las autoridades marroquíes. Ahora, sin llegar a atribuir una intencionalidad política a Rabat, sí ha reconocido de forma explícita que el mecanismo encargado de contener los cruces no ha funcionado y que España ha reclamado explicaciones y medidas a su principal socio en el control de la frontera sur.. El matiz no es menor. Durante las últimas semanas, el Ejecutivo puso el foco en la cooperación bilateral y en que Marruecos terminó reforzando su despliegue, al tiempo que evitó cuestionar públicamente su actuación durante las horas decisivas de la entrada masiva. Sánchez ha mantenido esa defensa de una relación que ha calificado de «muy positiva», pero ha introducido ahora una crítica directa al funcionamiento del dispositivo marroquí.. La cuestión territorial también ha aparecido durante la entrevista a la CNN, cadena vetada recientemente por el presidente Donald Trump. Cuando la periodista se ha referido a Ceuta como un «territorio español dentro de Marruecos», Sánchez ha corregido inmediatamente la formulación: «Son dos ciudades españolas en África», ha respondido en referencia a Ceuta y Melilla. A partir de ahí, el presidente ha ampliado el foco de sus reproches y, además de señalar el fallo marroquí, ha dirigido también sus críticas hacia los socios europeos por la respuesta que han dado a España durante la crisis.. Sánchez ha denunciado la «falta de solidaridad» de varios gobiernos europeos con Ceuta y ha defendido que España debe recibir más respaldo y «fraternidad» de sus socios comunitarios ante una presión migratoria que, a su juicio, no puede considerarse únicamente un problema español. El reproche enlaza con las críticas que ya ha dirigido durante el verano contra algunos países de la UE por endurecer sus posiciones después de la entrada masiva, en lugar de cerrar filas con España.
