Hay palabras que parecen buscar siempre la misma compañía. Decimos «satisfacer una necesidad», «prestar atención», «tomar una decisión» o «cometer un error» casi sin pensarlo. Estas asociaciones reciben el nombre de colocaciones y son combinaciones habituales que la lengua ha ido fijando por el uso. No son frases hechas en sentido estricto, porque sus palabras conservan su significado, pero unas combinaciones nos resultan mucho más naturales que otras.. Por eso satisfacer las necesidades es perfectamente correcto y aparece incluso en las definiciones del diccionario académico. Podríamos hablar también de cubrir o atender necesidades, pero satisfacer se ha convertido en uno de sus compañeros habituales. Algo parecido sucede con prestar atención. Gramaticalmente podríamos imaginar otras combinaciones, pero el español ha preferido tradicionalmente esa y es la que reconocemos de inmediato como natural.. Estas preferencias se hacen especialmente visibles cuando aprendemos otro idioma. En inglés se dice make a decision, pero trasladarlo palabra por palabra y escribir «hacer una decisión» suena extraño en español, donde empleamos tomar o adoptar una decisión. También «formulamos una pregunta», «entablamos una conversación», «albergamos dudas» y «contraemos una deuda».. Estas combinaciones funcionan casi como hábitos del idioma. Las repetimos porque son las formas que el uso ha consolidado y porque cualquier alternativa, aunque sea comprensible, puede sonar poco natural. Por eso hablamos de «cometer un error», «plantear una duda» o «alcanzar un acuerdo» sin detenernos a pensar qué verbo escoger. Muchas veces dominar bien nuestra lengua consiste precisamente en conocer estas parejas que el oído reconoce como propias.
Hay palabras que parecen buscar siempre la misma compañía. Decimos «satisfacer una necesidad», «prestar atención», «tomar una decisión» o «cometer un error» casi sin pensarlo. Estas asociaciones reciben el nombre de colocaciones y son combinaciones habituales que la lengua ha ido fijando por el uso. No son frases hechas en sentido estricto, porque sus palabras conservan su significado, pero unas combinaciones nos resultan mucho más naturales que otras.. Por eso satisfacer las necesidades es perfectamente correcto y aparece incluso en las definiciones del diccionario académico. Podríamos hablar también de cubrir o atender necesidades, pero satisfacer se ha convertido en uno de sus compañeros habituales. Algo parecido sucede con prestar atención. Gramaticalmente podríamos imaginar otras combinaciones, pero el español ha preferido tradicionalmente esa y es la que reconocemos de inmediato como natural.. Estas preferencias se hacen especialmente visibles cuando aprendemos otro idioma. En inglés se dice make a decision, pero trasladarlo palabra por palabra y escribir «hacer una decisión» suena extraño en español, donde empleamos tomar o adoptar una decisión. También «formulamos una pregunta», «entablamos una conversación», «albergamos dudas» y «contraemos una deuda».. Estas combinaciones funcionan casi como hábitos del idioma. Las repetimos porque son las formas que el uso ha consolidado y porque cualquier alternativa, aunque sea comprensible, puede sonar poco natural. Por eso hablamos de «cometer un error», «plantear una duda» o «alcanzar un acuerdo» sin detenernos a pensar qué verbo escoger. Muchas veces dominar bien nuestra lengua consiste precisamente en conocer estas parejas que el oído reconoce como propias.
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