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  Cultura  Treinta años del disco que cambió la música en España. Omega, una historia oral
Cultura

Treinta años del disco que cambió la música en España. Omega, una historia oral

8 de agosto de 2026
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29 de julio de 2026

El tiempo atraviesa música, historia y muerte. Lengua de Trapo recupera el libro de Bruno Galindo aparecido en 2011. «Omega. Historia oral del álbum que unió a Enrique Morente, Lagartija Nick, Leonard Cohen y Federico García Lorca». Lagartija Nick, Enrique Morente y Bruno Galindo fueron los protagonistas del primer volumen de la colección hace tres lustros y ahora, treinta años después de la publicación del disco, se reedita el inencontrable volumen. Las voces de los autores y la gente que rodeaba el proyecto, incluyendo las de los muertos: Enrique Morente, Jesús Arias o Leonard Cohen. En tiempos de Federico García Lorca, de rebelión y electricidad, es imprescindible volver aquí, recordando el instante mágico y cómo lo recogió Bruno Galindo a través de los protagonistas.. Volver a Omega sin escuchar el disco de nuevo. Volver, leer, imaginar. Buscar y obligarme a encontrar los cedés, la reedición. El que lleva las demos, el aniversario, con los temas de Leonard Cohen en maqueta, los que descubrimos por la hija. Las hijas. Encontrar a Sonic Youth y acordarme de aquella instalación en Madrid son una guitarra en el techo y los golpes de Ranaldo al instrumento. ¿Pero qué falta hace? Para mí, para mi versión de Omega, de la obra, es más importante el concierto de Antonio Arias en solitario en una sala de Zaragoza. Con los poemas místicos, universales y espaciales, el disco de Arias, con los versos de Pacheco, el tema Morente que compuso Pablo Malatesta o estar en Granada, en el blanco de las buganvillas y Albaicín, más blanco de ángeles que de muerte, del día que murió Enrique Morente. ¿Luis García Montero? ¿Rebeldía? No lo sé. ¿Qué ha pasado, desde cuándo? Sí, Jesús Arias y la reedición del disco de TNT de Beat Generación, la lectura de Lorca, poeta maldito de Francisco Umbral.. ¿Cuándo escuchaste el disco? ¿La primera vez? La línea temporal, tan compleja, porque primero está el libro en su primera edición, con Lenore al frente. Bruno Galindo, visionario, de Zona de Obras, donde explicó el tropicalismo, revisó el spoken word, Galindo y Babasónicos, Bruno y sus libros, que tantas veces ha aparecido en Motel Margot. Sería en Napster, en Soulseek, ¿En qué momento? Escuchar el disco en serio, leer el libro, ver a Enrique Morente en Pirineos Sur, flamenco, solo cajón, guitarra y palmas. Tocó Sacerdotes (Priests). Granada, sí, repito, la columna del Heraldo después de la muerte de Enrique Morente. La reedición, sí, claro. El aniversario. Todas esas maquetas, grabaciones, ensayos.. El universo de Antonio Arias. Las estrellas, las distancias infinitas, las visitas de Antonio Arias a Zaragoza, grabando, producción a El Hombre Lento (las guitarras y las letras más afiladas de la ciudad), José Luis Esteban y su rapsodica beatnik, el documental, la caída de la anfetamina, el Harlem, la tradición de Lagartija Nick, con los temas de Amaral. Me contaba, ella me lo decía, que recordaba el concierto de Morente y Lagartija Nick en Zaragoza, en el Centro Cívico Delicias. Pero, a veces, confundo esa fecha con la de Javier Corcobado y Manta Ray. Lo busco, lo reviso.. Luego, claro, Segundo premio. De eso hablaremos más tarde. Como de todos los hijos de Morente, los sintéticos, los biológicos… todos en una sucesión evangélica de homenajes. Los Planetas, sí, los que hicieron otra vez electricidad, los libros y los documentales de Eric, en la batería, el sostén, la Falange, la Semana Santa de Granada, pólvora y golpes, ritmos, el corazón de la muerte, que deja de latir. Óperas y leyendas. Jota y Eric. Cristalino. ¿De qué habla Segundo premio? Habla demasiado de Morente, Lorca, Nueva York y los cocodrilos. Los reptiles de trigo seco, alma y apetito antiguo. Y la lectura, de nuevo, de Lorca, poeta maldito, regalo de mi amigo Juan Luis Saldaña, donde, grande, Romancero gitano, muslos verdes, mejor que Poeta en Nueva York.. Te cobro la entrada y te enseño qué es verdad y qué es mentira entre los recuerdos de Nueva York y los Planetas.. La mezcla de Santiago Auserón. Eric Jiménez. El ritmo de la falange de Granada. Misticismo y terror. Poetas profundos y herméticos. El pop y lo popular. Lagartija Nick, Antonio y Eric. Anfetamina ciberpunk. Arrepentimiento interior. Al final, el Pequeño Vals Vienés, la unión definitiva. Primero Cohen (y Ana Belén, vale), pero Enrique Morente, sí, claro y luego Silvia Pérez Cruz, la versión definitiva, incluso la que hace con Pájaro a la guitarra, con el fantasma de Silvio, desde Sevilla hasta Granada. Balad balad caretas de Enemigos. La versión unificada, Europa, la Europa como un monstruo. Alberto Manzano y Javier Colís, la yegua errante, como The Gypsy Wife de Los Cármenes.. Antes de llegar a Omega, antes de pasar por Gualberto o El Pájaro, antes de las imitaciones/sucesiones, estará Triana. La electricidad en el órgano, el palo en la guitarra, la noche de Lorca. Silvia Pérez Cruz con guitarra eléctrica sin más. Palmas y, el resto, es imitar. Leo, a la vez, la vida de Quico Rivas y Silvio por Sevilla, pasados de grifa, coñac y blues de base americana. Golpes, la sensación de que Granada, más allá de sonar a explosión, tiene el ritmo del vidrio roto contra el alcohol, en una barra de bar mal digerido. Eric y Morente.. Eric y Motel Margot: ¿Recuerdas a Enrique Morente soñando la Alhambra? Todo era blanco y el silencio cubría Granada el día que murió el maestro. Morente como un personaje de Canal Sur postmoderno. Artista y personaje. Y Eric parte de la corte, con personalidad propia, sediento de orujo y noche. ¿Pero tienes que hacer algo mañana? Pues entonces, ¿por qué te vas? En Madrid, en la Sala Maravillas, las pastillas, la cocaína, el pop de piruletas, los cuarenta son los nuevos treinta y ya eras viejo cuando Los Planetas sacaron Una ópera egipcia. Yo solo fui joven con mi TDK de 60 minutos en la que grabé Una semana en el motor de un autobús. En el vapor del katovit no había dolores de cabeza, ni resacas y el amor era sexo y viceversa. Belleza en la música, en cómo la disfruta Eric, como la paladea, en todas las bandas, atrapándola usando cualquiera de los sentidos disponibles, ahora liberado de tóxicos y estupefacientes, todo funciona mejor.. Es notable la capacidad que demuestra para asociar a cada una de las canciones o de las épocas una sensación más que una paleta de recursos técnicos. Casarse en Granada, vivir en Granada. La ciudad del frío y del vicio, del turista y el comparsa, del rock y el flamenco. Granada es ADN, una parte tan importante del libro como si el libro en realidad hablar de Granada. Granada como un personaje más en la vida de Eric, parte de la banda sonora de la vida de todos los que éramos jóvenes en la España de los noventa. Granada de blanco y de turbina y de ángeles, de ríos y de Tokyo, del Flamenco, la Semana Santa, los grupos con tres letras, García Lorca y Joe Strummer.. Sigo. No será la primera cita. Ni la última. Como tampoco las listas. Ni las comparaciones. Pensar en Poeta en Nueva York en la última adolescencia, leer Romancero gitano cuando eres padre y has conocido la muerte. Todas las canciones sobre La aurora de Nueva York: Loquillo&Aute y Manolo Tena. Son como cuchillas que pasen por encima de las pizarras. Y la Aurora de Arcángel. Y la de Enrique Morente.. Escuchar la voz de Morente en Omega. En los diez minutos de Omega. Y escribir sobre TNT y Jesús Arias. Y darse cuenta de que, en estos años, en estos treinta años, Morente y su madre muerte y todos los cantaores sampleados y muertos. Pero también el propio Morente y Lorca y Cohen y Jesús. Todos en el Omega, el ocho tumbado, el infinito: Bruno Galindo escribe y escribe. Para lo blanco y para lo rojo. Helter Skelter, ultratumba, liberación, los Beatles en el estudio, jugando, sin saber que Charles Manson se lo llevará al infierno, para siempre.. La aparición de Borja Casani nos recuerda que los noventa sobrevivían del guachiguachi con gente como los de El Europeo o El Canto de la Tripulación: Alberto García-Alix, Ray Loriga y Christina Rosenvinge, los rollos del opio de Ana Curra y El Ángel, Leopoldo María Panero, Corcobado y sus Chatarreros de sangre y cielo, todos caminando, con la mirada de las mil yardas. Aunque Madrid era Malasaña y solo los Enemigos (Balad, balad caretas) aguantaban (Y, claro Los Planetas, Lagartija Nick, Surfin Bichos… ) miraban a los ojos a la poesía de la enfermedad y la decadencia, de la anfetamina y la pasta base. Borja sabe que Sonic Youth son vampiros seductores. A mí, como a Antonio, me cansan. Prefiero el katovit, la fotocopias, algún libro de afterpunk y Morrissey, William Burroughs haciendo cameos en películas de Matt Dillon. ¿Y Antonio Luque? Buena Pregunta, como preguntar por Sergio Algora.. No eran músicas del mundo, era el salvajismo de aura turbia antes del advenimiento de Zona de Obras y Enrique Morente se dio cuenta.. ¿Y la familia? Los Arias y los Morente. ¿Y otra vez Nueva York y Granada? Y Jota y Eric y Antonio. Los tres, más Florent, acabarán montando los Evangelistas porque Morentes hay varios y Granada también, vía GONG. Es Omega un disco de sueños y un disco de arrabales, de acequias y huertas, pequeñas, baratas, nada onerosas. Nueva York es un barco que se convierte en cocodrilo. Y Alberto Manzano un elemento fuera y dentro a la vez de esta historia. Alberto Manzano es un elemento cuántico y disperso. ¿Volveremos a él? Puede, más de lo que se le permitió estar.. No existe en Omega la distancia. Todo es urbano y solícito, no dentro de la ciudad, ni en los bajos de los garitos, ni, por supuesto, en el cielo o el infierno.. Monstruos de coches desvencijados, las hierbas, aquí no duerme nadie, ¿pero por qué te vas a ir a dormir? ¿Tienes que hacer algo mañana? Misas y descargas, no hay manera de decir adiós. Volvemos a los restos, a los fragmentos, ensayos, pruebas: temas de Leonard Cohen perdidos que se hacen famosos en su ausencia. Cuando Soledad los recupera, cuando todos sabemos que Antonio Arias guarda, como metales pesados, radioactivos, sustratos de datos, discos duros, grabaciones puras, sin destilar, de canciones de Leonard Cohen: ensayos que se miden en toneladas, en truenos y soles, en lunas, mezclas, versiones y perversiones.. En el libro, en su primera edición, se avisa de lo que vendrá en la reedición del disco y, ahora, con esa linealidad extraña de la grabación, el disco, la gira, la segunda gira, el libro, la muerte, los homenajes, la reedición, la segunda versión del libro, uno tiende a fiarse más de su propia memoria que de la historia verdadera, más emociones que súplicas.. ¿Quién enchufa las guitarras flamencas? ¿Quién programa las cajas de ritmo con toque y 3×4? Eric, Antonio, Enrique. El nailon, más caro que el cadmio. Metales, otra vez, metales pesados y turbios, radioactivos. ¿Cuándo entran las guitarras españolas? ¿Cuándo la electricidad? Los nombres y las mezclas, la relación entre Omega y la Leyenda del Tiempo. Y luego, claro, con la última trilogía de los Planetas La leyenda del espacio Una ópera egipcia y Zona temporalmente autónoma. No sé si incluir Las canciones del agua, pero entonces, tampoco sé si habría que sacar zona y, por supuesto, aquellos EPS Cuatro palos y Dobles fatigas. La heroína, las bulerías del Torta, te estás yendo, Octavio, te estás metiendo en Los Planetas, ese no es el lugar. ¿Quién escribe las canciones? En Omega la sensación, escuchando, recordando, leyendo, es que las canciones, los poemas, las melodías, ya están escritas. Sobre todo, es curioso, las de Lorca, más que las de Cohen (y las de Cohen, pero si ya están, no, no me entiendes…), los temas de Lorca son agua turbia, cadáveres con sangre de los muslos, atrapados en los charcos, y de ahí sale la música, el resto son arreglos y son ritmos.. Y lo de Cohen, que no se parece en nada o muy poco, a las originales. El apocalipsis de Manhattan, la oración de Aleluya, el vals que une a Lorca con Cohen… y las otras, Sacerdotes, Esa no es manera de decir adiós, un cantaor debe morir… ¿Dama errante? Pregunta a Arias qué más hay guardado. Morente comprando magnetófonos y DATs y mesas Yamaha para guardar todas las voces de los fantasmas. Todas las ideas que van y vienen, flotando. Aullando. Qué hacer entre Granada y Madrid, entre el Planta Baja y Malasaña, Nueva York de Segundo Premio, la Falange, la de Eric y la de El Niño de Elche.. Toda Andalucía revisa el pop de España. España atrapada en las canciones de El Hombre Burbuja, Sr. Chinarro, Maga, Dulce Venganza, Guadalupe Plata y Triana. Yo elijo y yo disfruto, sé que hay más, pero cuando vengan, tengamos que explicar, quieran revisar las cantinas, podrían acercarse a Luque y a Julio, ahí está, lo moderno y lo clásico. El gran idilio. Y Omega y Jota y Antonio. Los Arias y los Morente. Los muertos, la madre, el hermano, ella misma voz.. Ay, cuánta hambre traen los reptiles, entre los trigos secos, tanta hambre traían que acabaron comiéndose los sueños de los hombres que no tenían ni sueños.. Mezclar, otra vez, Antonio Chacón, la Niña de los Peines, los discos de piedra, la plata y el aluminio, todo el humo que se eleva, se mete entre las cajas de ritmo y las adormece, Leonard Cohen devorando speed para acabar su novela. Volver a Omega, a los sampleos de las voces, las de Morente y las de los demás, las que quedaron impregnando el fondo de la botella, de la lámpara de aceite, en las minas que unen Granada con Nueva York, donde igual te crecen buganvillas que pólvora.. Escuchar Niña ahogada en el pozo y yo recordar el verano en el que mi padre se me moría, el verano en el que la niña murió, en una piscina, no en un pozo, y los incendios devoraban campos y alumnos y yo extrañaba la subida del Katovit mientras me lanzaba a los brazos del tramadol. Dame Alquitrán y dame cocodrilos, mira los rascacielos como saben que se ha secado el mar imposible y solo queda piedra vieja y mala para que se inmolen los jóvenes sin juventud el día del Crack del 29. Escucha, en el Solo del pastor bobo la frase de Balada, balad caretas de Enemigos. Ellos grabaron el tema en 1998, dos años después de Morente. El disco, «De Granada a la luna». Luego, en aquellos directos, con Ajo y con Los Planetas, recordando que España empieza en Granada y termina en Vigo (cosa que yo descubrí aquel año, también, en 1998, te lo creas o no, Bruno, debería dejar esta escritura y lanzarme a escribir otra, pero, quizá, mejor termino). Malasaña invadida, Corcobado y sus letras para Esclarecidos. Paquito. El primer disco de Fernando y Joaquín es de 1989 y el de Lagartija Nick en 1991. No sé si me estoy explicando.. Jesús Arias, ya lo hemos dicho, ha terminado, entre una edición y otra, entre los muertos de Omega. Él hablaba del material inédito en 2011, en la reedición de 2016 pudimos escucharlo, en 2026, ¿qué ha quedado? ¿Recuerdas aquellos días, Octavio? Todo está demasiado mezclado, recuerdo la portada en Zona de Obras, el anuncio en un periódico de la universidad. Recuerdo que la gente hablaba de la presentación en el Teatro Albéniz como si hubiera sido el nuevo Newport. El Espárrago rock de la riada, el siguiente, que se quedó sin los Fabulosos Cádillacs, volver a Zaragoza, pasado de anfetas, sin saber que mi abuelo había muerto. Enganchado a la interinidad.. Las palmas y los compases del flamenco, el punk rock, el setlist de México, 3×4, 4×4. No te rías, pero ahora mismo tengo a mi hijo repasando las tablas de multiplicar, los lagartos que se llevan la radio, la electricidad y la guitarra española al final de los ochenta, cuando llega Calamaro a Madrid y se encuentra con Daniel Melingo, Ariel Rot haciendo «Engánchate conmigo» y nadie quería acústicas, Kiko y Raimundo, de la eléctrica a la española, 10 de enero de 1997, el Festival Actual de Logroño. Mil años antes de que aparecieran los New York Dolls, un par de años antes de la presentación de Pequeño de Bunbury (ay, el gran vampiro), y la Granada más experimental, con Val del Omar. Igual, Octavio, de lo que te acuerdas de la EFE EME y del Zona de Obras es del cartel, de la publicidad de Val del Omar.. Caretas de Federico García Lorca, zancos, como un teatro pánico, la obra definitiva, todos los recortes tachados. El final de todo. De Europa y el Europeo. Uno de los descubrimientos del disco, conocer a Israel Galán, bailando por John Coltrane, el baile de San Vito en la versión de Bauhaus, y el valle de la muerte (otra vez Sonic Youth y Lydia Lunch). Hemos llegado a Sonic Youth y, lo cierto, tengo un terrible dolor de cabeza. No sé si por ellos o por el domingo que me cae a peso. Me detengo un instante, disculpen. Volveré en un rato.. Vuelvo del valle de la muerte, del advenimiento de Sonic Youth en la reedición del disco. Qué necesidad había. Casi olvido, casi prefiero la no-wave auténtica, la de los cristales rotos, en la compra del máster, en el niño que toca la guitarra: «Oriente, occidente». Christina y Ray en Nueva York, seducidos por los chicos de Sonic Youth, volviendo a España para explicarnos cómo funciona lo moderno. Y nosotros, con nuestros «Tú por mí», Corcobado y Lagartija Nick, tan felices. El realizador de cine Sergio Duce nos contaba que, en 2010, había estado en aquella exposición/instalación del Centro 2 de Mayo de Móstoles, con la guitarra colgada del techo y Lee Ranaldo dándole golpes… ¿Guitarras en el techo? No sé, no me convenció nunca, no entiendo qué necesidad había, para eso, de verdad, prefiero a Jota llevando a Morente a grabar con Sr. Chinarro.. Eso sí que es oro puro, afterpunk o lo que quieras. Es más coherente que el ruidismo comercial (perdón por esa comparación, esa analogía, oxímoron le dicen los que saben). Antonio Arias lo deja claro: yo prefiero, también, escuchar Universal en la voz de Amaral, volver al Nuevo Harlem, a la anfetamina, a Manhattan y El Hombre Lento (la mejor banda de la historia tóxica de Zaragoza). En el camino de Kerouac.. Mientras en Granada los ángeles volaban bajo, en Zaragoza escuchábamos recitar a John Giorno. En el camino.. En el FIB Leonard Cohen se encuentra con Morente, nadie había llamado de muerte todavía. Pero sabía que no estaba lejos. Como la segunda oportunidad del DF, el Primavera Sound, las botas de piel de serpiente. La joya del setlist en la plaza del Zócalo y el hombre borracho que acabó siendo Octavio Paz.. ¿Qué es Omega después de Omega? «Aurora Carbonell dice que su Marida esta preparado para pasar a la historia desde que nación». Un recuerdo de piezas, de toneladas de arte, de canciones sin mezclar, enhebradas, las demos, las de los directos… ¿Sigue habiendo Omega sin Morente? ¿Y sin Cohen y sin Lorca? Se anuncia, además, que Eric, el batería con más carisma de la historia del rock español, estará en directo. Eso, maravilla, claro, percusión y ruidismo, el arreglo de «Son de negros de cuba» con bidones. ¿Dónde estará? Entre Berlín y Santiago de Cuba, está la elegancia de Einstürzende Neubauten. Edificios derrumbados o por derrumbarse.. ¿Lo que vamos a ver este verano en Madrid o Pirineos Sur es un sucedáneo nutritivo yo un homenaje necesario para los que solo pudimos ver a Morente y Lagartija Nick por separado?. Final, la estrella en el otro lado del mundo, recibiendo un cedé en un paquete y enviando, de vuelta, unas flores, las rosas que mueren en el camino. En la radio, embrujando Los Ángeles y Montreal, el libro de Galaxia Gutenberg, el guitarrista gitano, andaluz, que enseñó unos pocos acordes a Cohen. Recordar este libro, volver a él, a la palabra de Bruno Galindo, su casetera, la voz de los ausentes y la de los presentes. La voz de Lorca, Morente y Cohen. Un olimpo recuperado en esta reedición de Lengua de trapo.

  

El tiempo atraviesa música, historia y muerte. Lengua de Trapo recupera el libro de Bruno Galindo aparecido en 2011. «Omega. Historia oral del álbum que unió a Enrique Morente, Lagartija Nick, Leonard Cohen y Federico García Lorca». Lagartija Nick, Enrique Morente y Bruno Galindo fueron los protagonistas del primer volumen de la colección hace tres lustros y ahora, treinta años después de la publicación del disco, se reedita el inencontrable volumen. Las voces de los autores y la gente que rodeaba el proyecto, incluyendo las de los muertos: Enrique Morente, Jesús Arias o Leonard Cohen. En tiempos de Federico García Lorca, de rebelión y electricidad, es imprescindible volver aquí, recordando el instante mágico y cómo lo recogió Bruno Galindo a través de los protagonistas.. Lorca, poeta malditoOctavio Gómez. Volver a Omega sin escuchar el disco de nuevo. Volver, leer, imaginar. Buscar y obligarme a encontrar los cedés, la reedición. El que lleva las demos, el aniversario, con los temas de Leonard Cohen en maqueta, los que descubrimos por la hija. Las hijas. Encontrar a Sonic Youth y acordarme de aquella instalación en Madrid son una guitarra en el techo y los golpes de Ranaldo al instrumento. ¿Pero qué falta hace? Para mí, para mi versión de Omega, de la obra, es más importante el concierto de Antonio Arias en solitario en una sala de Zaragoza. Con los poemas místicos, universales y espaciales, el disco de Arias, con los versos de Pacheco, el tema Morente que compuso Pablo Malatesta o estar en Granada, en el blanco de las buganvillas y Albaicín, más blanco de ángeles que de muerte, del día que murió Enrique Morente. ¿Luis García Montero? ¿Rebeldía? No lo sé. ¿Qué ha pasado, desde cuándo? Sí, Jesús Arias y la reedición del disco de TNT de Beat Generación, la lectura de Lorca, poeta maldito de Francisco Umbral.. ¿Cuándo escuchaste el disco? ¿La primera vez? La línea temporal, tan compleja, porque primero está el libro en su primera edición, con Lenore al frente. Bruno Galindo, visionario, de Zona de Obras, donde explicó el tropicalismo, revisó el spoken word, Galindo y Babasónicos, Bruno y sus libros, que tantas veces ha aparecido en Motel Margot. Sería en Napster, en Soulseek, ¿En qué momento? Escuchar el disco en serio, leer el libro, ver a Enrique Morente en Pirineos Sur, flamenco, solo cajón, guitarra y palmas. Tocó Sacerdotes (Priests). Granada, sí, repito, la columna del Heraldo después de la muerte de Enrique Morente. La reedición, sí, claro. El aniversario. Todas esas maquetas, grabaciones, ensayos.. El universo de Antonio Arias. Las estrellas, las distancias infinitas, las visitas de Antonio Arias a Zaragoza, grabando, producción a El Hombre Lento (las guitarras y las letras más afiladas de la ciudad), José Luis Esteban y su rapsodica beatnik, el documental, la caída de la anfetamina, el Harlem, la tradición de Lagartija Nick, con los temas de Amaral. Me contaba, ella me lo decía, que recordaba el concierto de Morente y Lagartija Nick en Zaragoza, en el Centro Cívico Delicias. Pero, a veces, confundo esa fecha con la de Javier Corcobado y Manta Ray. Lo busco, lo reviso.. Luego, claro, Segundo premio. De eso hablaremos más tarde. Como de todos los hijos de Morente, los sintéticos, los biológicos… todos en una sucesión evangélica de homenajes. Los Planetas, sí, los que hicieron otra vez electricidad, los libros y los documentales de Eric, en la batería, el sostén, la Falange, la Semana Santa de Granada, pólvora y golpes, ritmos, el corazón de la muerte, que deja de latir. Óperas y leyendas. Jota y Eric. Cristalino. ¿De qué habla Segundo premio? Habla demasiado de Morente, Lorca, Nueva York y los cocodrilos. Los reptiles de trigo seco, alma y apetito antiguo. Y la lectura, de nuevo, de Lorca, poeta maldito, regalo de mi amigo Juan Luis Saldaña, donde, grande, Romancero gitano, muslos verdes, mejor que Poeta en Nueva York.. Te cobro la entrada y te enseño qué es verdad y qué es mentira entre los recuerdos de Nueva York y los Planetas.. La mezcla de Santiago Auserón. Eric Jiménez. El ritmo de la falange de Granada. Misticismo y terror. Poetas profundos y herméticos. El pop y lo popular. Lagartija Nick, Antonio y Eric. Anfetamina ciberpunk. Arrepentimiento interior. Al final, el Pequeño Vals Vienés, la unión definitiva. Primero Cohen (y Ana Belén, vale), pero Enrique Morente, sí, claro y luego Silvia Pérez Cruz, la versión definitiva, incluso la que hace con Pájaro a la guitarra, con el fantasma de Silvio, desde Sevilla hasta Granada. Balad balad caretas de Enemigos. La versión unificada, Europa, la Europa como un monstruo. Alberto Manzano y Javier Colís, la yegua errante, como The Gypsy Wife de Los Cármenes.. Antes de llegar a Omega, antes de pasar por Gualberto o El Pájaro, antes de las imitaciones/sucesiones, estará Triana. La electricidad en el órgano, el palo en la guitarra, la noche de Lorca. Silvia Pérez Cruz con guitarra eléctrica sin más. Palmas y, el resto, es imitar. Leo, a la vez, la vida de Quico Rivas y Silvio por Sevilla, pasados de grifa, coñac y blues de base americana. Golpes, la sensación de que Granada, más allá de sonar a explosión, tiene el ritmo del vidrio roto contra el alcohol, en una barra de bar mal digerido. Eric y Morente.. TRIANAOctavio Gómez. Eric y Motel Margot: ¿Recuerdas a Enrique Morente soñando la Alhambra? Todo era blanco y el silencio cubría Granada el día que murió el maestro. Morente como un personaje de Canal Sur postmoderno. Artista y personaje. Y Eric parte de la corte, con personalidad propia, sediento de orujo y noche. ¿Pero tienes que hacer algo mañana? Pues entonces, ¿por qué te vas? En Madrid, en la Sala Maravillas, las pastillas, la cocaína, el pop de piruletas, los cuarenta son los nuevos treinta y ya eras viejo cuando Los Planetas sacaron Una ópera egipcia. Yo solo fui joven con mi TDK de 60 minutos en la que grabé Una semana en el motor de un autobús. En el vapor del katovit no había dolores de cabeza, ni resacas y el amor era sexo y viceversa. Belleza en la música, en cómo la disfruta Eric, como la paladea, en todas las bandas, atrapándola usando cualquiera de los sentidos disponibles, ahora liberado de tóxicos y estupefacientes, todo funciona mejor.. » title=»YouTube video player» frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; webshare» allowfullscreen width=»560″ height=»315″ loading=»lazy» >. Es notable la capacidad que demuestra para asociar a cada una de las canciones o de las épocas una sensación más que una paleta de recursos técnicos. Casarse en Granada, vivir en Granada. La ciudad del frío y del vicio, del turista y el comparsa, del rock y el flamenco. Granada es ADN, una parte tan importante del libro como si el libro en realidad hablar de Granada. Granada como un personaje más en la vida de Eric, parte de la banda sonora de la vida de todos los que éramos jóvenes en la España de los noventa. Granada de blanco y de turbina y de ángeles, de ríos y de Tokyo, del Flamenco, la Semana Santa, los grupos con tres letras, García Lorca y Joe Strummer.. FONDOOctavio Gómez. Sigo. No será la primera cita. Ni la última. Como tampoco las listas. Ni las comparaciones. Pensar en Poeta en Nueva York en la última adolescencia, leer Romancero gitano cuando eres padre y has conocido la muerte. Todas las canciones sobre La aurora de Nueva York: Loquillo&Aute y Manolo Tena. Son como cuchillas que pasen por encima de las pizarras. Y la Aurora de Arcángel. Y la de Enrique Morente.. Escuchar la voz de Morente en Omega. En los diez minutos de Omega. Y escribir sobre TNT y Jesús Arias. Y darse cuenta de que, en estos años, en estos treinta años, Morente y su madre muerte y todos los cantaores sampleados y muertos. Pero también el propio Morente y Lorca y Cohen y Jesús. Todos en el Omega, el ocho tumbado, el infinito: Bruno Galindo escribe y escribe. Para lo blanco y para lo rojo. Helter Skelter, ultratumba, liberación, los Beatles en el estudio, jugando, sin saber que Charles Manson se lo llevará al infierno, para siempre.. La aparición de Borja Casani nos recuerda que los noventa sobrevivían del guachiguachi con gente como los de El Europeo o El Canto de la Tripulación: Alberto García-Alix, Ray Loriga y Christina Rosenvinge, los rollos del opio de Ana Curra y El Ángel, Leopoldo María Panero, Corcobado y sus Chatarreros de sangre y cielo, todos caminando, con la mirada de las mil yardas. Aunque Madrid era Malasaña y solo los Enemigos (Balad, balad caretas) aguantaban (Y, claro Los Planetas, Lagartija Nick, Surfin Bichos… ) miraban a los ojos a la poesía de la enfermedad y la decadencia, de la anfetamina y la pasta base. Borja sabe que Sonic Youth son vampiros seductores. A mí, como a Antonio, me cansan. Prefiero el katovit, la fotocopias, algún libro de afterpunk y Morrissey, William Burroughs haciendo cameos en películas de Matt Dillon. ¿Y Antonio Luque? Buena Pregunta, como preguntar por Sergio Algora.. No eran músicas del mundo, era el salvajismo de aura turbia antes del advenimiento de Zona de Obras y Enrique Morente se dio cuenta.. Lagartija Nick en ZdoOctavio Gómez. ¿Y la familia? Los Arias y los Morente. ¿Y otra vez Nueva York y Granada? Y Jota y Eric y Antonio. Los tres, más Florent, acabarán montando los Evangelistas porque Morentes hay varios y Granada también, vía GONG. Es Omega un disco de sueños y un disco de arrabales, de acequias y huertas, pequeñas, baratas, nada onerosas. Nueva York es un barco que se convierte en cocodrilo. Y Alberto Manzano un elemento fuera y dentro a la vez de esta historia. Alberto Manzano es un elemento cuántico y disperso. ¿Volveremos a él? Puede, más de lo que se le permitió estar.. Los evangelistasOctavio Gómez. No existe en Omega la distancia. Todo es urbano y solícito, no dentro de la ciudad, ni en los bajos de los garitos, ni, por supuesto, en el cielo o el infierno.. Monstruos de coches desvencijados, las hierbas, aquí no duerme nadie, ¿pero por qué te vas a ir a dormir? ¿Tienes que hacer algo mañana? Misas y descargas, no hay manera de decir adiós. Volvemos a los restos, a los fragmentos, ensayos, pruebas: temas de Leonard Cohen perdidos que se hacen famosos en su ausencia. Cuando Soledad los recupera, cuando todos sabemos que Antonio Arias guarda, como metales pesados, radioactivos, sustratos de datos, discos duros, grabaciones puras, sin destilar, de canciones de Leonard Cohen: ensayos que se miden en toneladas, en truenos y soles, en lunas, mezclas, versiones y perversiones.. En el libro, en su primera edición, se avisa de lo que vendrá en la reedición del disco y, ahora, con esa linealidad extraña de la grabación, el disco, la gira, la segunda gira, el libro, la muerte, los homenajes, la reedición, la segunda versión del libro, uno tiende a fiarse más de su propia memoria que de la historia verdadera, más emociones que súplicas.. RecorteOctavio Gómez. ¿Quién enchufa las guitarras flamencas? ¿Quién programa las cajas de ritmo con toque y 3×4? Eric, Antonio, Enrique. El nailon, más caro que el cadmio. Metales, otra vez, metales pesados y turbios, radioactivos. ¿Cuándo entran las guitarras españolas? ¿Cuándo la electricidad? Los nombres y las mezclas, la relación entre Omega y la Leyenda del Tiempo. Y luego, claro, con la última trilogía de los Planetas La leyenda del espacio Una ópera egipcia y Zona temporalmente autónoma. No sé si incluir Las canciones del agua, pero entonces, tampoco sé si habría que sacar zona y, por supuesto, aquellos EPS Cuatro palos y Dobles fatigas. La heroína, las bulerías del Torta, te estás yendo, Octavio, te estás metiendo en Los Planetas, ese no es el lugar. ¿Quién escribe las canciones? En Omega la sensación, escuchando, recordando, leyendo, es que las canciones, los poemas, las melodías, ya están escritas. Sobre todo, es curioso, las de Lorca, más que las de Cohen (y las de Cohen, pero si ya están, no, no me entiendes…), los temas de Lorca son agua turbia, cadáveres con sangre de los muslos, atrapados en los charcos, y de ahí sale la música, el resto son arreglos y son ritmos.. Y lo de Cohen, que no se parece en nada o muy poco, a las originales. El apocalipsis de Manhattan, la oración de Aleluya, el vals que une a Lorca con Cohen… y las otras, Sacerdotes, Esa no es manera de decir adiós, un cantaor debe morir… ¿Dama errante? Pregunta a Arias qué más hay guardado. Morente comprando magnetófonos y DATs y mesas Yamaha para guardar todas las voces de los fantasmas. Todas las ideas que van y vienen, flotando. Aullando. Qué hacer entre Granada y Madrid, entre el Planta Baja y Malasaña, Nueva York de Segundo Premio, la Falange, la de Eric y la de El Niño de Elche.. Toda Andalucía revisa el pop de España. España atrapada en las canciones de El Hombre Burbuja, Sr. Chinarro, Maga, Dulce Venganza, Guadalupe Plata y Triana. Yo elijo y yo disfruto, sé que hay más, pero cuando vengan, tengamos que explicar, quieran revisar las cantinas, podrían acercarse a Luque y a Julio, ahí está, lo moderno y lo clásico. El gran idilio. Y Omega y Jota y Antonio. Los Arias y los Morente. Los muertos, la madre, el hermano, ella misma voz.. Ay, cuánta hambre traen los reptiles, entre los trigos secos, tanta hambre traían que acabaron comiéndose los sueños de los hombres que no tenían ni sueños.. Mezclar, otra vez, Antonio Chacón, la Niña de los Peines, los discos de piedra, la plata y el aluminio, todo el humo que se eleva, se mete entre las cajas de ritmo y las adormece, Leonard Cohen devorando speed para acabar su novela. Volver a Omega, a los sampleos de las voces, las de Morente y las de los demás, las que quedaron impregnando el fondo de la botella, de la lámpara de aceite, en las minas que unen Granada con Nueva York, donde igual te crecen buganvillas que pólvora.. Escuchar Niña ahogada en el pozo y yo recordar el verano en el que mi padre se me moría, el verano en el que la niña murió, en una piscina, no en un pozo, y los incendios devoraban campos y alumnos y yo extrañaba la subida del Katovit mientras me lanzaba a los brazos del tramadol. Dame Alquitrán y dame cocodrilos, mira los rascacielos como saben que se ha secado el mar imposible y solo queda piedra vieja y mala para que se inmolen los jóvenes sin juventud el día del Crack del 29. Escucha, en el Solo del pastor bobo la frase de Balada, balad caretas de Enemigos. Ellos grabaron el tema en 1998, dos años después de Morente. El disco, «De Granada a la luna». Luego, en aquellos directos, con Ajo y con Los Planetas, recordando que España empieza en Granada y termina en Vigo (cosa que yo descubrí aquel año, también, en 1998, te lo creas o no, Bruno, debería dejar esta escritura y lanzarme a escribir otra, pero, quizá, mejor termino). Malasaña invadida, Corcobado y sus letras para Esclarecidos. Paquito. El primer disco de Fernando y Joaquín es de 1989 y el de Lagartija Nick en 1991. No sé si me estoy explicando.. Jesús Arias, ya lo hemos dicho, ha terminado, entre una edición y otra, entre los muertos de Omega. Él hablaba del material inédito en 2011, en la reedición de 2016 pudimos escucharlo, en 2026, ¿qué ha quedado? ¿Recuerdas aquellos días, Octavio? Todo está demasiado mezclado, recuerdo la portada en Zona de Obras, el anuncio en un periódico de la universidad. Recuerdo que la gente hablaba de la presentación en el Teatro Albéniz como si hubiera sido el nuevo Newport. El Espárrago rock de la riada, el siguiente, que se quedó sin los Fabulosos Cádillacs, volver a Zaragoza, pasado de anfetas, sin saber que mi abuelo había muerto. Enganchado a la interinidad.. Las palmas y los compases del flamenco, el punk rock, el setlist de México, 3×4, 4×4. No te rías, pero ahora mismo tengo a mi hijo repasando las tablas de multiplicar, los lagartos que se llevan la radio, la electricidad y la guitarra española al final de los ochenta, cuando llega Calamaro a Madrid y se encuentra con Daniel Melingo, Ariel Rot haciendo «Engánchate conmigo» y nadie quería acústicas, Kiko y Raimundo, de la eléctrica a la española, 10 de enero de 1997, el Festival Actual de Logroño. Mil años antes de que aparecieran los New York Dolls, un par de años antes de la presentación de Pequeño de Bunbury (ay, el gran vampiro), y la Granada más experimental, con Val del Omar. Igual, Octavio, de lo que te acuerdas de la EFE EME y del Zona de Obras es del cartel, de la publicidad de Val del Omar.. Caretas de Federico García Lorca, zancos, como un teatro pánico, la obra definitiva, todos los recortes tachados. El final de todo. De Europa y el Europeo. Uno de los descubrimientos del disco, conocer a Israel Galán, bailando por John Coltrane, el baile de San Vito en la versión de Bauhaus, y el valle de la muerte (otra vez Sonic Youth y Lydia Lunch). Hemos llegado a Sonic Youth y, lo cierto, tengo un terrible dolor de cabeza. No sé si por ellos o por el domingo que me cae a peso. Me detengo un instante, disculpen. Volveré en un rato.. Poeta LorcaOctavio Gómez. Vuelvo del valle de la muerte, del advenimiento de Sonic Youth en la reedición del disco. Qué necesidad había. Casi olvido, casi prefiero la no-wave auténtica, la de los cristales rotos, en la compra del máster, en el niño que toca la guitarra: «Oriente, occidente». Christina y Ray en Nueva York, seducidos por los chicos de Sonic Youth, volviendo a España para explicarnos cómo funciona lo moderno. Y nosotros, con nuestros «Tú por mí», Corcobado y Lagartija Nick, tan felices. El realizador de cine Sergio Duce nos contaba que, en 2010, había estado en aquella exposición/instalación del Centro 2 de Mayo de Móstoles, con la guitarra colgada del techo y Lee Ranaldo dándole golpes… ¿Guitarras en el techo? No sé, no me convenció nunca, no entiendo qué necesidad había, para eso, de verdad, prefiero a Jota llevando a Morente a grabar con Sr. Chinarro.. Eso sí que es oro puro, afterpunk o lo que quieras. Es más coherente que el ruidismo comercial (perdón por esa comparación, esa analogía, oxímoron le dicen los que saben). Antonio Arias lo deja claro: yo prefiero, también, escuchar Universal en la voz de Amaral, volver al Nuevo Harlem, a la anfetamina, a Manhattan y El Hombre Lento (la mejor banda de la historia tóxica de Zaragoza). En el camino de Kerouac.. Mientras en Granada los ángeles volaban bajo, en Zaragoza escuchábamos recitar a John Giorno. En el camino.. En el FIB Leonard Cohen se encuentra con Morente, nadie había llamado de muerte todavía. Pero sabía que no estaba lejos. Como la segunda oportunidad del DF, el Primavera Sound, las botas de piel de serpiente. La joya del setlist en la plaza del Zócalo y el hombre borracho que acabó siendo Octavio Paz.. ¿Qué es Omega después de Omega? «Aurora Carbonell dice que su Marida esta preparado para pasar a la historia desde que nación». Un recuerdo de piezas, de toneladas de arte, de canciones sin mezclar, enhebradas, las demos, las de los directos… ¿Sigue habiendo Omega sin Morente? ¿Y sin Cohen y sin Lorca? Se anuncia, además, que Eric, el batería con más carisma de la historia del rock español, estará en directo. Eso, maravilla, claro, percusión y ruidismo, el arreglo de «Son de negros de cuba» con bidones. ¿Dónde estará? Entre Berlín y Santiago de Cuba, está la elegancia de Einstürzende Neubauten. Edificios derrumbados o por derrumbarse.. ¿Lo que vamos a ver este verano en Madrid o Pirineos Sur es un sucedáneo nutritivo yo un homenaje necesario para los que solo pudimos ver a Morente y Lagartija Nick por separado?. FONDOOctavio Gómez. Final, la estrella en el otro lado del mundo, recibiendo un cedé en un paquete y enviando, de vuelta, unas flores, las rosas que mueren en el camino. En la radio, embrujando Los Ángeles y Montreal, el libro de Galaxia Gutenberg, el guitarrista gitano, andaluz, que enseñó unos pocos acordes a Cohen. Recordar este libro, volver a él, a la palabra de Bruno Galindo, su casetera, la voz de los ausentes y la de los presentes. La voz de Lorca, Morente y Cohen. Un olimpo recuperado en esta reedición de Lengua de trapo.

 20MINUTOS.ES – Cultura

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