Violeta Mangriñán sorprendió a sus seguidores el pasado mes de febrero al compartir en su perfil de Instagram su gran adquisición. Cumpliendo con uno de sus mayores sueños, se compró una casa en Aín, el pueblo de su familia. Desde entonces, la influencer ha mostrado cómo han ido avanzando las reformas de «Casa Pepa».
Se cumplen ya siete meses desde la noticia y cada vez está más cerca de poder vivir en ella. Porque lo cierto es que el proceso no ha sido nada sencillo. Para conseguir la casa de su sueño, tuvo que ponerse en contacto con diferentes arquitectos y hacer una reforma casi íntegra. Y finalmente, lo que empezó siendo una ilusión ha acabado siendo su realidad.
«¡Por fin! Después de 7 años esperando encontrar una casita en el pueblo, hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi yaya ha tenido mucho que ver, por eso el nombre, en su honor. Porque sé muy bien la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos y así será», comenzó a escribir en una de sus últimas publicaciones.
Así, la influencer compartió dos vídeos mostrando «el antes» y «el después» de la casa. «Esta planta que veis es la planta cero, que aquí tendremos cocina, salón comedor y el acceso al jardín. Ahora mismo esta planta no conecta con las otras dos plantas, pero eso cambiará porque haremos una escalera«, comenzó a explicar. Porque, aunque aún queda mucho trabajo por delante, ya se imagina cómo quedará todo.
De hecho, enseñó diferentes diseños conceptuales para que sus seguidores entendieran el concepto. Aunque, como dejó claro, «no es en ningún caso la imagen definitiva». Pasando a la segunda planta, se llega a la zona más íntima. «Tendremos habitación de matrimonio, vestidor, baño y una pequeña salita de estar, con barra y recibidor», señaló.
Y es que, en esta zona elevada se pude disfrutar de «lo mejor de la casa»: «No vamos a discutir que obviamente lo mejor de la casa son las vistas que dan al río del pueblo, esto es un regalo». Aunque no solo la localización, sino que el estilo «antiguo» también tiene un gran encanto. «Hay muchas joyitas en la casa que vamos a tratar de restaurar en la medida de lo posible», destacó dando especial importancia a la chimenea.
Finalmente, en la tercera planta se encontrarán las habitaciones de sus hijas, de invitados y un baño. O al menos esa sería la primera idea. «Aunque voy a darle una vuelta seria porque no sé si la habitación de las niñas finalmente irá aquí», confesó. «Como veis, en una de las habitaciones también nos encontramos otra joyita que pienso restaurar. Es una máquina de coser súper antigua que va a ser un escritorio para mis niñas», explicó haciendo referencia a su comentario anterior.
Porque, el motivo por el que sus niñas tendrán la parte superior es para poder tener la mayor libertad a la hora de jugar. «La zona abuhardillada de la casa me apetecía hacer la habitación de las niñas porque habíamos pensado diseñar unas camitas a medida con un mueble muy chulo, y la verdad que la idea me gustaba, pero como os he dicho voy a pensármelo», recalcó.
Y, así explicó también qué hará con el exterior de la vivienda. Su idea inicial es hacer un jardín con huerto. Un pensamiento que le ha causado grandes quebraderos de cabeza. «Ha sido el culpable de que la reforma se demore tanto», lamentó. Porque para lograr su objetivo necesita «200 metros cuadrados» teniendo en cuenta que también quiere una piscina y espacio para criar gallinas.
La casa lleva el nombre de su abuela, quien le inspiró a comprarse la vivienda en el pueblo de su infancia.
Violeta Mangriñán sorprendió a sus seguidores el pasado mes de febrero al compartir en su perfil de Instagram su gran adquisición. Cumpliendo con uno de sus mayores sueños, se compró una casa en Aín, el pueblo de su familia. Desde entonces, la influencer ha mostrado cómo han ido avanzando las reformas de «Casa Pepa».. Se cumplen ya siete meses desde la noticia y cada vez está más cerca de poder vivir en ella. Porque lo cierto es que el proceso no ha sido nada sencillo. Para conseguir la casa de su sueño, tuvo que ponerse en contacto con diferentes arquitectos y hacer una reforma casi íntegra. Y finalmente, lo que empezó siendo una ilusión ha acabado siendo su realidad.. «¡Por fin! Después de 7 años esperando encontrar una casita en el pueblo, hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi yaya ha tenido mucho que ver, por eso el nombre, en su honor. Porque sé muy bien la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos y así será», comenzó a escribir en una de sus últimas publicaciones.. Así, la influencer compartió dos vídeos mostrando «el antes» y «el después» de la casa. «Esta planta que veis es la planta cero, que aquí tendremos cocina, salón comedor y el acceso al jardín. Ahora mismo esta planta no conecta con las otras dos plantas, pero eso cambiará porque haremos una escalera», comenzó a explicar. Porque, aunque aún queda mucho trabajo por delante, ya se imagina cómo quedará todo.. De hecho, enseñó diferentes diseños conceptuales para que sus seguidores entendieran el concepto. Aunque, como dejó claro, «no es en ningún caso la imagen definitiva». Pasando a la segunda planta, se llega a la zona más íntima. «Tendremos habitación de matrimonio, vestidor, baño y una pequeña salita de estar, con barra y recibidor», señaló.. Y es que, en esta zona elevada se pude disfrutar de «lo mejor de la casa»: «No vamos a discutir que obviamente lo mejor de la casa son las vistas que dan al río del pueblo, esto es un regalo». Aunque no solo la localización, sino que el estilo «antiguo» también tiene un gran encanto. «Hay muchas joyitas en la casa que vamos a tratar de restaurar en la medida de lo posible», destacó dando especial importancia a la chimenea.. Finalmente, en la tercera planta se encontrarán las habitaciones de sus hijas, de invitados y un baño. O al menos esa sería la primera idea. «Aunque voy a darle una vuelta seria porque no sé si la habitación de las niñas finalmente irá aquí», confesó. «Como veis, en una de las habitaciones también nos encontramos otra joyita que pienso restaurar. Es una máquina de coser súper antigua que va a ser un escritorio para mis niñas», explicó haciendo referencia a su comentario anterior.. Porque, el motivo por el que sus niñas tendrán la parte superior es para poder tener la mayor libertad a la hora de jugar. «La zona abuhardillada de la casa me apetecía hacer la habitación de las niñas porque habíamos pensado diseñar unas camitas a medida con un mueble muy chulo, y la verdad que la idea me gustaba, pero como os he dicho voy a pensármelo», recalcó.. Y, así explicó también qué hará con el exterior de la vivienda. Su idea inicial es hacer un jardín con huerto. Un pensamiento que le ha causado grandes quebraderos de cabeza. «Ha sido el culpable de que la reforma se demore tanto», lamentó. Porque para lograr su objetivo necesita «200 metros cuadrados» teniendo en cuenta que también quiere una piscina y espacio para criar gallinas.
