Es un vídeo que aún anda circulando por Internet y en el que Zapatero, dirigiéndose a un amplio grupo de militantes de su partido, hace una afirmación irrebatible: «El infinito es el infinito». Lo que ya resulta más problemático desde el punto de vista lógico es la tesis que sigue a esa tautológica sentencia: «El universo es infinito muy probablemente. No cabe en nuestra cabeza imaginarnos cómo es el infinito. Pues bien, pertenecemos a un planeta, la Tierra, y a una especie que es absolutamente excepcional, que no la hay en ningún sitio del Universo.”. La elemental objeción que cabe hacer a esa estrafalaria argumentación astronómica parece obvia: si el Universo es infinito y no cabe en nuestra cabeza, ¿cómo demonios sabe el ex presidente de Gobierno que la Tierra es un lugar único y que no se repite en esa misma infinitud que él y nosotros desconocemos? ¿Cómo no considerar la posibilidad de que la Tierra, la especie humana y el propio Zapatero dirigiéndose a ese entregado auditorio socialista se repitan a lo largo y ancho del espacio interestelar millones de millones de veces? ¿Cómo estar seguros de que «somos el único sitio del Universo, seguramente del todo, del todo si es que podemos concebir el todo, donde se puede leer un libro y donde se puede amar»? ¿Cómo podemos negar, en definitiva, que se puedan amar o que puedan leer libros los marcianitos?. Sí. Admito que desde hace años he tratado de seguir la ruta del pensamiento intelectual de Zapatero y que hasta me he molestado en leer No voy a traicionar a Borges, ese libro que publicó en 2021 y que ya encerraba la traición en el propio título. Si hay un autor que no exige lealtad es el escéptico Borges, que incluso tiene un famoso relato, Tema del traidor y del héroe, en que relativiza el valor moral de ambas condiciones.. Yo no sé si Zapatero traicionó a Borges aposta o por ignorancia. Sé que es un hombre extraño enemistado con la lógica aristotélica cada vez que se pone poético y que el título de ese librito suyo me chocó por lo que tenía de juramento innecesario y banal. No caeré en la fácil tentación de decir que ha traicionado a sus militantes o votantes. Me limitaré a recordar que Borges concibió la propia Biblioteca de Babel con un límite y dudó de que nuestros actos merecieran la condena o el premio eternos. Cualesquiera que sean las traiciones de Zapatero, le pueden consolar sus palabras: «El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados». Lo siento, José Luis. Borges no creía en el infinito.
Cualesquiera que sean las traiciones del ex presidente del Gobierno y ex líder del PSOE, le pueden consolar sus palabras: «El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados».
Es un vídeo que aún anda circulando por Internet y en el que Zapatero, dirigiéndose a un amplio grupo de militantes de su partido, hace una afirmación irrebatible: «El infinito es el infinito». Lo que ya resulta más problemático desde el punto de vista lógico es la tesis que sigue a esa tautológica sentencia: «El universo es infinito muy probablemente. No cabe en nuestra cabeza imaginarnos cómo es el infinito. Pues bien, pertenecemos a un planeta, la Tierra, y a una especie que es absolutamente excepcional, que no la hay en ningún sitio del Universo.”. La elemental objeción que cabe hacer a esa estrafalaria argumentación astronómica parece obvia: si el Universo es infinito y no cabe en nuestra cabeza, ¿cómo demonios sabe el ex presidente de Gobierno que la Tierra es un lugar único y que no se repite en esa misma infinitud que él y nosotros desconocemos? ¿Cómo no considerar la posibilidad de que la Tierra, la especie humana y el propio Zapatero dirigiéndose a ese entregado auditorio socialista se repitan a lo largo y ancho del espacio interestelar millones de millones de veces? ¿Cómo estar seguros de que «somos el único sitio del Universo, seguramente del todo, del todo si es que podemos concebir el todo, donde se puede leer un libro y donde se puede amar»? ¿Cómo podemos negar, en definitiva, que se puedan amar o que puedan leer libros los marcianitos?. Sí. Admito que desde hace años he tratado de seguir la ruta del pensamiento intelectual de Zapatero y que hasta me he molestado en leer No voy a traicionar a Borges, ese libro que publicó en 2021 y que ya encerraba la traición en el propio título. Si hay un autor que no exige lealtad es el escéptico Borges, que incluso tiene un famoso relato, Tema del traidor y del héroe, en que relativiza el valor moral de ambas condiciones.. Yo no sé si Zapatero traicionó a Borges aposta o por ignorancia. Sé que es un hombre extraño enemistado con la lógica aristotélica cada vez que se pone poético y que el título de ese librito suyo me chocó por lo que tenía de juramento innecesario y banal. No caeré en la fácil tentación de decir que ha traicionado a sus militantes o votantes. Me limitaré a recordar que Borges concibió la propia Biblioteca de Babel con un límite y dudó de que nuestros actos merecieran la condena o el premio eternos. Cualesquiera que sean las traiciones de Zapatero, le pueden consolar sus palabras: «El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados». Lo siento, José Luis. Borges no creía en el infinito.
