El vuelco político en Estados Unidos, con la victoria demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de mitad de mandato, ha provocado este miércoles un inesperado giro en Wall Street. Lo que comenzó con caídas cercanas al 2% durante la madrugada europea dio paso en cuestión de horas a avances del 1%, a medida que se despejaba la incertidumbre electoral y Trump aceptaba la derrota. Las Bolsas europeas también se han sumado al rebote y repuntan cerca de un 1%, porcentaje que se duplica en el caso del mercado español, impulsado por las renovables y la banca. El nerviosismo inicial de los inversores ante los primeros indicios de la llamada ola azul ha dado paso al alivio, pese a las dudas sobre un posible endurecimiento regulatorio de los centros de datos que podría lastrar la inversión en inteligencia artificial. Mientras tanto, el dólar cede terreno frente a las principales divisas y los bonos del Tesoro estadounidense registran ligeras ganancias.
El partido demócrata ha recuperado el control del Senado y de la Cámara de Representantes tras imponerse en feudos republicanos donde las encuestas apenas le concedían opciones de victoria, como Texas, donde Gina Hinojosa se convierte en la primera gobernadora hispana. Casi todos los Estados considerados decisivos acabaron inclinándose del lado demócrata, entre ellos Iowa, Kansas, Ohio, las dos Carolinas y Maine. El vuelco supone un severo revés para Trump. El aumento del coste de la vida, una inflación persistente y el impacto económico de la guerra con Irán han terminado por convertir en un lastre una de las principales banderas de su mandato: la promesa de aliviar el bolsillo de los estadounidenses.
“La ola demócrata era esperada, pero no su magnitud”, señala Nabil Milali, gestor de multiactivos en Edmond de Rothschild AM. Aunque el mapa político ha cambiado de forma significativa, el consenso del mercado considera poco probable que ello altere sustancialmente el rumbo de la política económica durante los próximos dos años. Gil Fortgang, analista de T. Rowe Price IM, recuerda que muchas de las prioridades de la Administración Trump en materia de comercio, geopolítica y desregulación se han impulsado mediante acciones ejecutivas. “Esperamos que esta tendencia continúe”, afirma.
El dólar se deprecia frente a las principales divisas, especialmente frente al yen y el franco suizo, considerados activos refugio. Frente al euro, la moneda estadounidense cae un 0,4%, hasta los 1,1233 dólares por euro. Al mismo tiempo, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, que se mueve de forma inversa a su precio, retrocede levemente hasta el 4,926%. El equipo de análisis de Ebury considera que la victoria demócrata reduce las probabilidades de nuevas rebajas fiscales y limita el margen para ampliar el déficit, lo que alivia parte de la presión sobre la deuda estadounidense y resta atractivo relativo al dólar. No obstante, Matthew Ryan, director global de Estrategia de Mercados de Ebury, cree que el resultado electoral no supone un cambio radical para la divisa. A su juicio, la política monetaria de la Reserva Federal, la fortaleza de la economía estadounidense, la evolución de la inflación y la guerra con Irán seguirán siendo los principales factores que marcarán la trayectoria del billete verde.
La remontada de los mercados también se refleja en los futuros de Wall Street. Los del S&P 500 y el Nasdaq 100 avanzan un 1%, mientras que los del Dow Jones se disparan un 1,4%, tras haber llegado a caer cerca de un 2% cuando se conocieron los primeros recuentos. Conforme se confirmaba el vuelco demócrata, los inversores recuperaron el apetito por el riesgo y borraron las pérdidas de la noche.
Las Bolsas europeas celebran el resultado electoral, aunque ninguna con tanta intensidad como la española. Mientras el Dax alemán y el Cac francés avanzan un 1,5%, el Ibex 35 se anota casi un 3% impulsado por la banca y las energéticas. Solo ACS escapa a la corriente compradora, afectada por las expectativas de una mayor regulación sobre los centros de datos. “La victoria demócrata aumenta los riesgos regulatorios para la IA, pero también favorece a algunos sectores europeos, especialmente la banca y las renovables”, señalan los analistas de MacroYield.
Con unos mercados en zona de máximos y un entorno cada vez más complejo, resulta complicado hacer proyecciones a medio plazo. Mientras gestores como Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable de Julius Baer, creen que las caídas iniciales reflejaron el temor a una menor capacidad para aprobar rebajas fiscales y nuevas medidas de desregulación, otros analistas consideran que el impacto económico será limitado.
Nabil Milali recuerda que el año posterior a unas elecciones de mitad de mandato con el poder repartido entre ambos partidos ha sido históricamente uno de los periodos más favorables para la renta variable. “Esta estacionalidad positiva, combinada con un crecimiento económico mundial que sigue siendo sólido, unos beneficios empresariales robustos y unas valoraciones que han vuelto a resultar atractivas tras las últimas correcciones, nos lleva a mantener una visión constructiva sobre la Bolsa”, remarca.
Si bien el resultado electoral podría modificar poco la agenda económica de la Casa Blanca, los inversores creen que la tecnología, uno de los grandes motores de Wall Street en los últimos años, podría enfrentarse a un entorno regulatorio menos favorable. Lizzy Galbraith, economista política de Aberdeen, considera probable que los demócratas impulsen iniciativas para reforzar la supervisión federal de la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos. No obstante, su capacidad para llevarlas adelante será limitada, ya que cualquier cambio legislativo requerirá apoyos bipartidistas en el Senado y deberá sortear el poder de veto presidencial.
Pese a estas cautelas, el mercado descarta por ahora un frenazo brusco del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Aunque las grandes tecnológicas llegaron a caer con fuerza durante la madrugada conforme se conocían los primeros resultados, los inversores han vuelto a tomar posiciones en el sector. Microsoft y Nvidia registran ganancias de más del 1% en la preapertura, mientras Amazon se anota un 3%. La reacción es más dispar entre las empresas más directamente vinculadas a la IA y al desarrollo de centros de datos. SpaceX, la firma de Elon Musk, retrocede un 4,3%, mientras que CoreWeave, sometida en las últimas semanas al escrutinio de los inversores por su elevado endeudamiento, cae un 1,2% en las operaciones fuera de mercado. “Es posible que los cambios más significativos se produzcan en el marco regulatorio de los centros de datos, incluida la eliminación de incentivos fiscales y una legislación urbanística menos flexible, a la luz de las amplias victorias demócratas en las elecciones a gobernador, entre ellas las de Texas y Ohio”, destaca Galbraith.
En el caso de las empresas de semiconductores, el corazón de la IA, los inversores no esperan grandes cambios. La demanda no desaparecerá y los resultados de AMD, que superaron las previsiones del mercado, son una buena muestra de ello. El fabricante de microprocesadores y tarjetas gráficas apunta a una apertura con ganancias superiores al 6%, una señal de que los inversores siguen premiando a las compañías mejor posicionadas para capitalizar el auge de la IA.
Más allá del rebote bursátil, los inversores encuentran motivos para el optimismo en el mercado de deuda estadounidense. El consenso de los analistas ve en la victoria demócrata un alivio para un mercado que ha estado bajo presión durante meses por la persistencia de la inflación, las expectativas de tipos elevados, el deterioro de las cuentas públicas y las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal. Para Dario Messi, responsable de renta fija de Julius Baer, el nuevo equilibrio de poder reduce el riesgo de nuevos estímulos fiscales sin financiación y refuerza los contrapesos institucionales sobre futuros nombramientos en la Fed, un factor que podría contribuir a apuntalar la credibilidad del banco central tras años de tensiones con la Casa Blanca. “Este resultado no resuelve los desafíos fiscales de Estados Unidos, pero sí reduce el riesgo de un nuevo deterioro del déficit durante los próximos dos años. Ahora es más probable que las negociaciones sobre el límite de deuda en 2027 sean más tensas”, destaca.
Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
El vuelco político en Estados Unidos, con la victoria demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de mitad de mandato, ha provocado este miércoles un inesperado giro en Wall Street. Lo que comenzó con caídas cercanas al 2% durante la madrugada europea dio paso en cuestión de horas a avances del 1%, a medida que se despejaba la incertidumbre electoral y Trump aceptaba la derrota. Las Bolsas europeas también se han sumado al rebote y repuntan cerca de un 1%, porcentaje que se duplica en el caso del mercado español, impulsado por las renovables y la banca. El nerviosismo inicial de los inversores ante los primeros indicios de la llamada ola azul ha dado paso al alivio, pese a las dudas sobre un posible endurecimiento regulatorio de los centros de datos que podría lastrar la inversión en inteligencia artificial. Mientras tanto, el dólar cede terreno frente a las principales divisas y los bonos del Tesoro estadounidense registran ligeras ganancias.. Seguir leyendo
