No era la primera vez que lo decía, pero tal vez sea revelador que lo haya repetido después de que Junts le haya preguntado por primera vez de manera directa qué sentido tiene seguir gobernando sin apoyos, «con los casos de corrupción que le rodean», aprobando leyes «por la puerta de atrás», «culpando de todo a la derecha», pero acudiendo a ella «cuando le conviene». «¿Qué argumentos democráticos le quedan, señor Sánchez, para no convocar elecciones», le preguntó Míriam Nogueras este miércoles en la sesión de control. Y Sánchez, henchido, le contestó que lo que el Gobierno va a seguir haciendo es reconocer derechos y trabajar para «hacer a España y Cataluña países mejores». Y por si no le habían entendido, otra vez: «Sí, países mejores».. Comenzó a atravesar el hemiciclo un runrún de cierta estupefacción, con Feijóo, Muñoz y Tellado mirándose y confirmándose los unos a los otros lo que el presidente acababa de decir. Y si no fuera porque ahora anda a otras cosas, hasta parecería, por un momento, que se levantaba Rufián de su escaño para ir a por la impresora que sacó en el pleno hace casi 10 años y ponerse a parir papeletas por la independencia.. Comenzó la sesión con el proverbial cara a cara entre Sánchez y Feijóo, que reprochó al presidente que «vaya más a China que a Paiporta o Adamuz». Sánchez le contestó que incluso un conservador como Dominique de Villepein dice que España está «salvando el honor de Europa» con su postura sobre Gaza y que el PP da muchas lecciones sobre constitucionalismo, «pero le dan una patada a la Constitución» con su acuerdo con Vox en Extremadura.. En cualquier caso, Feijóo centró más sus intervenciones en los asuntos económicos, «en los 500.000 millones de euros que ha aumentado la deuda pública» y en que los impuestos que pagan los españoles se destinan «a pagar las amigas del anterior ministro de Transportes» o «a pagar el sueldo del ministro actual, que se dedica a insultar a la gente en redes sociales cuando usted se lo indica». Óscar Puente cogía en ese momento su móvil y se ponía a teclear como diciendo: «Ahora te vas a cagar».. Fue esta la primera sesión de control de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero, y sustituía a María Jesús Momento no solo en el cargo sino en el cara a cara con la portavoz del PP, Ester Muñoz. Más que la enhorabuena, «viendo cómo han acabado los manos derecha de Sánchez, dos en prisión y una exiliada en Andalucía para perder por él», Muñoz le dio «el pésame» por su ascenso. Tras la boutade, trató de retratar a Cuerpo.. «Usted dijo en programa de radio que estaba totalmente indignado por la corrupción. Le quiero preguntar: ¿A usted le indigna que un ministro de Transportes esté en prisión?, ¿los amaños de contratos en este ministerio que se están investigando?, ¿que la mujer del presidente del Gobierno se haya aprovechado de ser la mujer del presidente del Gobierno para sus negocios? Si le indigna todo esto, ¿por qué aceptó ser vicepresidente de toda esta corrupción?».. «Señora Muñoz, gracias por la cálida bienvenida», contestó Cuerpo, que, en un tono medido y lamentablemente inédito en la Cámara, propuso a la portavoz del PP hablar «de las preocupaciones de los españoles en estas sesiones». «Sus preocupaciones se alejan de este ámbito. No están preocupados por la economía: dos preguntas al ministro de Economía en estos dos años y medio; no están preocupados por la vivienda: menos del 3% de las preguntas que ha realizado su grupo han ido a materia de vivienda», soltó.. Muñoz le agradeció las formas, pero le advirtió de que «ser educado no es ser moderado y ser moderado no es ser cobarde». «Usted esquiva las preguntas», señaló, a lo que Cuerpo, esta vez sí, respondió que tiene «tolerancia cero» con la corrupción y propuso al PP «un reto»: que elija de entre el impacto por la guerra en Irán, la situación financiera de las familias, el impacto de los aranceles, «los temas que preocupan a los españoles», el próximo «que tratar en las próximas sesiones de control». «Sorpréndanos», afirmó con media sonrisa.. Parece claro que del histrionismo de María Jesús Montero en la Cámara se pasa ahora a la templanza de Carlos Cuerpo, que no hace aspavientos ni saca los morros ni guiña el ojo a la bancada del PP y al que tampoco se le escucha troncharse por el micro de Sánchez cuando el presidente lanza algún dardo a Feijóo. A su lado, el nuevo vicepresidente es El pensador de Rodin.. Afeó también Miguel Tellado a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante su intervención sus mensajes con Koldo García durante la pandemia cuando estaba al frente del Govern balear después de que la propia Armengol declarase hace dos años que no había gestionado la compra de mascarillas con el exasesor de Ábalos. «No hay nada más cobarde que dirigirse a la única persona de esta Cámara que no puede defenderse», le contestó Armengol antes de conceder la palabra a Bolaños. Pues un poco a gusto ha podido quedarse.
Sánchez, henchido, contestó a Nogueras que lo que el Gobierno va a seguir haciendo es reconocer derechos y trabajar para «hacer a España y Cataluña países mejores».
No era la primera vez que lo decía, pero tal vez sea revelador que lo haya repetido después de que Junts le haya preguntado por primera vez de manera directa qué sentido tiene seguir gobernando sin apoyos, «con los casos de corrupción que le rodean», aprobando leyes «por la puerta de atrás», «culpando de todo a la derecha», pero acudiendo a ella «cuando le conviene». «¿Qué argumentos democráticos le quedan, señor Sánchez, para no convocar elecciones», le preguntó Míriam Nogueras este miércoles en la sesión de control. Y Sánchez, henchido, le contestó que lo que el Gobierno va a seguir haciendo es reconocer derechos y trabajar para «hacer a España y Cataluña países mejores». Y por si no le habían entendido, otra vez: «Sí, países mejores».. Comenzó a atravesar el hemiciclo un runrún de cierta estupefacción, con Feijóo, Muñoz y Tellado mirándose y confirmándose los unos a los otros lo que el presidente acababa de decir. Y si no fuera porque ahora anda a otras cosas, hasta parecería, por un momento, que se levantaba Rufián de su escaño para ir a por la impresora que sacó en el pleno hace casi 10 años y ponerse a parir papeletas por la independencia.. Comenzó la sesión con el proverbial cara a cara entre Sánchez y Feijóo, que reprochó al presidente que «vaya más a China que a Paiporta o Adamuz». Sánchez le contestó que incluso un conservador como Dominique de Villepein dice que España está «salvando el honor de Europa» con su postura sobre Gaza y que el PP da muchas lecciones sobre constitucionalismo, «pero le dan una patada a la Constitución» con su acuerdo con Vox en Extremadura.. En cualquier caso, Feijóo centró más sus intervenciones en los asuntos económicos, «en los 500.000 millones de euros que ha aumentado la deuda pública» y en que los impuestos que pagan los españoles se destinan «a pagar las amigas del anterior ministro de Transportes» o «a pagar el sueldo del ministro actual, que se dedica a insultar a la gente en redes sociales cuando usted se lo indica». Óscar Puente cogía en ese momento su móvil y se ponía a teclear como diciendo: «Ahora te vas a cagar».. Fue esta la primera sesión de control de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero, y sustituía a María Jesús Momento no solo en el cargo sino en el cara a cara con la portavoz del PP, Ester Muñoz. Más que la enhorabuena, «viendo cómo han acabado los manos derecha de Sánchez, dos en prisión y una exiliada en Andalucía para perder por él», Muñoz le dio «el pésame» por su ascenso. Tras la boutade, trató de retratar a Cuerpo.. «Usted dijo en programa de radio que estaba totalmente indignado por la corrupción. Le quiero preguntar: ¿A usted le indigna que un ministro de Transportes esté en prisión?, ¿los amaños de contratos en este ministerio que se están investigando?, ¿que la mujer del presidente del Gobierno se haya aprovechado de ser la mujer del presidente del Gobierno para sus negocios? Si le indigna todo esto, ¿por qué aceptó ser vicepresidente de toda esta corrupción?».. «Señora Muñoz, gracias por la cálida bienvenida», contestó Cuerpo, que, en un tono medido y lamentablemente inédito en la Cámara, propuso a la portavoz del PP hablar «de las preocupaciones de los españoles en estas sesiones». «Sus preocupaciones se alejan de este ámbito. No están preocupados por la economía: dos preguntas al ministro de Economía en estos dos años y medio; no están preocupados por la vivienda: menos del 3% de las preguntas que ha realizado su grupo han ido a materia de vivienda», soltó.. Muñoz le agradeció las formas, pero le advirtió de que «ser educado no es ser moderado y ser moderado no es ser cobarde». «Usted esquiva las preguntas», señaló, a lo que Cuerpo, esta vez sí, respondió que tiene «tolerancia cero» con la corrupción y propuso al PP «un reto»: que elija de entre el impacto por la guerra en Irán, la situación financiera de las familias, el impacto de los aranceles, «los temas que preocupan a los españoles», el próximo «que tratar en las próximas sesiones de control». «Sorpréndanos», afirmó con media sonrisa.. Parece claro que del histrionismo de María Jesús Montero en la Cámara se pasa ahora a la templanza de Carlos Cuerpo, que no hace aspavientos ni saca los morros ni guiña el ojo a la bancada del PP y al que tampoco se le escucha troncharse por el micro de Sánchez cuando el presidente lanza algún dardo a Feijóo. A su lado, el nuevo vicepresidente es El pensador de Rodin.. Afeó también Miguel Tellado a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante su intervención sus mensajes con Koldo García durante la pandemia cuando estaba al frente del Govern balear después de que la propia Armengol declarase hace dos años que no había gestionado la compra de mascarillas con el exasesor de Ábalos. «No hay nada más cobarde que dirigirse a la única persona de esta Cámara que no puede defenderse», le contestó Armengol antes de conceder la palabra a Bolaños. Pues un poco a gusto ha podido quedarse.
